Septiembre – 2020

Columna de opinión

Columna de opinión

Hoy, jueves 9 de abril de 2020, se ha superado la cifra de 15.000 muertos en España por coronavirus. Concretamente, el número oficial asciende a 15.238. Eso sí, por lo que vamos sabiendo, la cifra real podría ser mucho mayor.

Mientras esto sucede, mientras los fallecidos y sus ataúdes se hacinan en improvisados lugares, apartados, y los familiares se desviven por tamaña tragedia, nuestros políticos, partidos y representantes públicos siguen empeñados en dar un espectáculo tan estéril como vergonzoso.

Tanto el Gobierno, como los partidos en los que se apoya, y como la oposición, siguen sumergidos en sus riñas de patio de colegio, mientras el goteo diario de españoles muertos se clava en la memoria y en el recuerdo de muchos ciudadanos honrados.

Más allá de siglas, tendencias y puntos de vista dogmáticos e interesados -en los que, reiteramos, no se moverá esta Fundación-, los ciudadanos, y especialmente los miles de muertos y sus familiares, no merecen el enfrentamiento infantil y barriobajero de unos líderes que siguen sin estar a la altura de una tragedia que bien mereciera otros. Tanto el Gobierno, como los partidos en los que se apoya, y como la oposición, siguen sumergidos en sus riñas de patio de colegio, mientras el goteo diario de españoles muertos se clava en la memoria y en el recuerdo de muchos ciudadanos honrados.

Es verdad, que, en buena parte, la responsabilidad última es de quién es, de un Gobierno -de Pedro Sánchez- que no ha sabido dar respuesta a una realidad, que ni supo interpretar ni ha sabido atajar. Pero, precisamente, ante esas circunstancias se exige al resto de formaciones mayor empaque y sentido de la responsabilidad. Que cada uno sea capaz de asumir el papel que le corresponde desde la tribuna que le permite ver el calvario diario.

¡¿Vamos, de una vez por todas, a lograr una voz común en favor de todos?!. ¡¿No vamos a ser capaces de poner alma, corazón y vida a este despropósito?!

España y los españoles está agotados de tantas vejaciones, de fanatismos y de insolidaridad. Esto ya es un cuento demasiado hiriente, demasiado cruel. Son ya más de 15.000 los fallecidos, y nuestros líderes políticos -con los que lamentablemente nos ha tocado lidiar esta locura- siguen ensimismados en su entrañable tablero de intereses creados. En su particular juego de poder.

¡¿Vamos, de una vez por todas, a lograr una voz común en favor de todos?!

¡¿No vamos a ser capaces de poner alma, corazón y vida a este despropósito?!

Juegan a ser dioses. Políticos y partidos, de toda condición y pelaje, no dejan de palparse y lamerse sus heridas. Mientras que la herida más profunda supura, desde hace ya demasiados días, mucha desazón, impotencia y dolor. La herida de la gente.

Entre tanto, la FTO sigue solicitando al Gobierno que declare luto oficial en España en señal de duelo, respeto y homenaje a nuestros héroes.

Toda la fuerza y todo el ánimo. Estamos juntos. Estamos en esta lucha.