Septiembre – 2020

Entrevista

“Con tanta regulación y con tanto real decreto se ha generado muchísima inseguridad jurídica”.

Hace unos días conocimos los datos de paro y afiliación correspondientes al mes de mayo. Es verdad que mejoran con respecto a los de abril, que fueron una catástrofe. Pero, en todo caso, las cifras no pronostican nada bueno. ¿Qué reflexión hace?

Los datos que facilitaron, efectivamente, son un poco mejores que los del mes de abril, que fue realmente caótico, pero lo cierto es que tampoco contemplan toda la gente que actualmente se encuentra dentro de un ERTE, con lo cual son unos datos, a mi modo de entender, un poco parciales. La situación mejora, de una manera muy pequeña, pero al mismo tiempo no se tiene en cuenta a toda la gente que actualmente está en situación de ERTE. Es cierto que la gente se está reincorporando al trabajo. Hay mucha gente que estaba en un ERTE y les están empezando a llamar para incorporarse, pero es todo muy lento porque tampoco hay una libertad de mercado. No, seguimos con limitaciones, lo que está haciendo que no se pueda rendir plenamente.

¿Por qué mejoran también los datos? Porque aquí en España tenemos un millón y medio de autónomos, y los autónomos estaban ya desesperados por salir a la calle a empezar a prestar sus servicios. Y ahí empezamos a mejorar. Esos si que son los primeros que han arrancado, porque es ahora o nunca. Luego vendrán las micropymes y pymes pequeñas que, poco a poco, las que puedan subsistir, irán también reincorporando a sus trabajadores. Y por lo que tengo entendido, hasta este momento esperan a reincorporar a sus empleados a sus puestos de trabajo porque es una gran responsabilidad el mandar a la gente a trabajar, y al final como de esta pandemia no conocemos nada, es algo que nos ha venido de repente como un jarro de agua fría, tienes que buscar todos los métodos habidos y por haber para poder proteger la salud y la seguridad del trabajador, pero nunca se sabe si son suficientes y si tampoco vas a tener tanta demanda… Y ahora mismo reactivar el mercado va a ser complicado porque además los gustos en el consumo están cambiando. Los gustos y la forma de consumir en cuestión de dos meses, no es una cuestión de un par de años, está cambiando. Yo como presidenta de las mujeres empresarias he tenido muchísimas que eran pequeñas comerciantes y siempre decían que ya me meteré en el mundo tecnológico, que ya haré una tienda online… En estos dos meses han tenido que poner tienda online, medios de pago, todo, porque si no ese esfuerzo que han tenido durante quince o veinte años les desaparecía. El comercio de proximidad desaparecía porque hoy en día lo que no está en internet no existe, todo el mundo ha tenido que adaptarse muchísimo. Entonces, los datos mejoran, pero la realidad es dura, muy dura.

Efectivamente, una situación agravada, además, por la pésima situación de los autónomos y las micropymes, que conforman la base del tejido empresarial en España y que también serán la base de vuestra asociación. Un segmento que es el que padece en mayor medida esta desgracia.

Claro. A raíz de esta pandemia descubrí que tenemos una página oficial que se llama Cifras Pyme. Cuando te metes en esa página y examinas realmente quiénes somos a nivel empresarial en España, te pone de manifiesto cuál es nuestra realidad y el problema. Son 2.888.000 empresas en España, y de esas 1.569.000 son autónomos, el siguiente tramo, que son 1.313.000 empresas, son las empresas que tienen de uno a 249 empleados, las de uno a nueve y las de diez a 49. Y solamente tenemos un total de 4.800 multinacionales, por lo tanto estas tienen la suficiente capacidad para aguantar una pandemia de dos meses, mandar a la gente a casa, reinventarse tecnológicamente, aun cuando muchas de ellas ya lo estaban aplicando. Qué desproporción con el resto, con esas dos millones largas de empresas que han tenido que reinventarse, implantar el teletrabajo, las nuevas tecnologías, buscar nuevos métodos…¡en dos meses! De ahí la caída que hemos tenido a nivel nacional, porque son 4.800 multinacionales, el resto son el tejido empresarial de este país.

Y sí, es cierto, dentro de mis empresarias hay pequeños comercios, también hay empresas de 250 empleados, pero se ven en las mismas circunstancias. Me hace gracia al mismo tiempo que me duele, porque cuando entró el año 2020 en una reunión que tuvimos hablé de lo bien que sonaba este 2020, «este año nos comemos el mundo”. Y como yo lo dijeron muchas y me imagino que muchos empresarios porque esto no es una cuestión de género. Y luego, de repente, un día te dicen que no puedes salir, que no puedes ir a trabajar, que tenemos que estar todos quietos. Claro, te para todo. Arrancas con unas expectativas, un plan de negocio, la previsión de ventas y esto no lo puedes meter en ninguna parte de contingencias. Es algo inesperado.

Porque, además, muchas de esas empresas trabajan a corto plazo. Sobre un colchón excesivamente fino, que acaba hundiéndose al menor contratiempo.

El problema también ha sido que, en esta ocasión, aparte de la crisis sanitaria y de la económica, se ha roto la cadena de suministros. Yo, por ejemplo, puedo tener un comercio de zapatos y vestidos, y resulta que yo se los compro a una empresa de Valencia, y la empresa de Valencia se los está comprando a la India y a China, y como se han cerrado fronteras, ni India ni China te trae el producto, con lo cual Valencia no puede servir a Madrid y Madrid no puede dar servicio a sus clientes. Esa cadena de suministradores los empresarios también han tenido que revisarla y buscar proveedores alternativos. Esto está mejorando, pero también es cierto que el comercio no va a estar tan fluido como antes. Nos ha ocurrido con Amazon, que se han visto limitados a la hora de suministrar los productos, y no porque ellos no pudieran sacarlo del almacén sino porque a lo mejor no les llegaba el producto. Los cimientos que tenían los negocios a nivel mundial se han movido como un terremoto. Tenemos que reinventarnos y, por supuesto, no caer, porque tenemos que seguir funcionando. Eso está muy claro.

Si se hubieran diferido los impuestos las empresas tendrían mayor liquidez, y cuando tienes mayor liquidez puedes dar un mejor servicio y mantener a tus trabajadores.

Y está, como habéis destacado en varias de vuestras propuestas, la necesidad que tienen las empresas de liquidez, que es lo fundamental, y de implementar acciones en ese sentido, como diferir impuestos.

Ten en cuenta que, por ejemplo, casi el 90 por ciento de las empresas el IVA del año pasado no lo han conseguido recuperar, pero, en cambio, ya están pagando el IVA de ahora. Si hubiéramos diferido los impuestos, que nadie dice de no pagarlos, porque una nación se sostiene a base de que todos paguemos nuestros impuestos, las empresas habrían tenido mayor liquidez, y cuando se tiene liquidez puedes dar un mejor servicio y mantener a tus trabajadores. Al final, lo que se intenta explicar al Gobierno es que por supuesto que hay que proteger al trabajador, somos los primeros que queremos proteger nuestros activos, pero si en paralelo no proteges la empresa pues el trabajador no va a tener donde ir. Da oxigeno al trabajador, pero permite también el oxigeno a las empresas.

Yo he tenido muchos casos dentro de la Asociación que se han visto realmente asfixiados por el tema de los impuestos y se negaban a hacer un ERTE, no querían bajo ningún concepto, pero ha llegado un momento en que dos más dos son cuatro y si no consigues el número cinco para poder mantener ese equilibrio estás abocado a entrar a algo que no quieres. Yo creo que el oxigeno que necesitábamos se sigue necesitando y creo que debe ser algo primordial para que la balanza esté equilibrada y al final todos podamos generar.

Así pues, ¿cómo interpretáis las numerosas medidas que ha puesto en marcha el Gobierno?. Es difícil calibrarlas, sin duda, pero ¿han contribuido a mejorar una situación ya de por sí trágica?

Yo parto de la premisa que la pandemia no estaba prevista. Nadie ha podido hacer un máster previo para gestionar la pandemia. Por lo tanto, independientemente del gobierno que hubiera estado al frente siempre hubiera existido. Pero lo que sí he visto con el Gobierno actual es que tanta regulación y con tanto real decreto se ha creado y se ha generado muchísima inseguridad jurídica. Yo soy abogada y dentro de mi asociación tengo ocho abogadas más asociadas y hemos llegado a crear un grupo para interpretar los reales decretos los fines de semana. Y cada una al final tenía su interpretación, y eso no era lo malo, lo peor es que tú a un cliente le decías vete por aquí, porque así vas a tener liquidez y oxígeno, y media hora después salía otro real decreto que decía justamente lo contrario.

Entonces, regular está bien, intentar buscar soluciones a la situación lo veo factible, pero creo que se ha generado demasiado papel y demasiada letra y no se ha concretado en algo efectivo y en el momento, que es lo que se necesitaba. Está muy bien salir y decir que va a ver tantos millones de inyección a favor de tal área, pero esos millones tienen que llegar, se tienen que materializar, y toda la burocracia que hay que hacer para poderlos conseguir tiene que estar al alcance de las personas porque si al final las personas se pierden en un mar de papeles y va pasando el tiempo, pues esto es como cuando estás buscando la vacuna del coronavirus, si no te llega, al final terminas infectándote y no has encontrado una solución. Yo por mi parte, como ciudadana, habría simplificado infinitamente más las cosas y habría visto nuestra cuenta de resultados como Gobierno, qué es lo que tenemos que hacer para poder mantener esta balanza equilibrada de trabajadores y empresarios, para que cuando esto acabe se puedan reincorporar con un oxígeno que permita que la nación siga funcionando. Y me hubiera olvidado de todo lo demás. Se ha sacado demasiado papel innecesariamente y las medidas realmente todavía no han sido ni prácticas ni efectivas, porque todavía hay mucha gente que está esperando.

En el mundo empresarial no hay diferencia de género. En cambio, en este tiempo de confinamiento, si hablamos de la mujer como ciudadana sí he detectado un retroceso.

Bueno, está ocurriendo con los ERTE y los ICO…

Pues lo de los ICO ha sido muy curioso porque digamos que el 80 por ciento de mis empresarias tenían concedido el ICO y les ha ocurrido lo mismo que a la gente de los ERTES, que han estado entrando todos los días a la cuenta bancaria y ese ICO no aparecía en su cuenta, el dinero no llegaba, pero, en paralelo, lo que sí llegaba es que había que pagar los impuestos. Esto genera un endeudamiento que no sólo va a afectar a la cuenta de resultados sino a la viabilidad para que esa empresa pueda funcionar. Porque la mediana empresa ya venía un poco afectada de la última crisis, y se empezaba a respirar ahora, pero ya había muchas empresas que tenían aplazados los impuestos para poder seguir manteniendo el empleo, si ahora se les están juntando con estos otros que no se les ha permitido diferir, imagínate la situación. El beneficio industrial va desapareciendo y eso hace que al mínimo constipado esa empresa se hunda y no la puedas levantar. De hecho, se prevé una avalancha de concursos a partir de finales de año. Yo para mí eso es lo último que deberíamos permitir. En el momento que las empresas entran en concurso, porque no puedan pagar, se rompe la cadena de suministradores a la hora de pagarles y no se puede atender tampoco las necesidades de los trabajadores. Al final, ¿dónde vamos? ¿a que nadie puede cumplir en la rueda? Eso no genera un futuro, eso genera una frustración inmediata. Hay que intentar evitar eso a toda costa.

Dejando a un lado los números, ¿habéis detectado un mayor aumento en la brecha de género como resultado del confinamiento o del teletrabajo? ¿Padecerán las mujeres especialmente esta nueva crisis?

No. Si hablamos dentro del mundo empresarial no hay una diferencia de género con respecto a las vicisitudes a las que como empresarios nos estamos enfrentando. Aquí hay una igualdad de guerreros y de guerreras que cada mañana tienen que levantarse y buscar la viabilidad de su empresa y de sus mejores activos, que son los trabajadores. Si hablamos de la mujer como ciudadana yo sí que he detectado un retroceso. Y ahí sí que estoy enfadada, en el aspecto de que llevamos muchos años reivindicando muchas cosas a las administraciones públicas, a las empresas. Yo siempre he sido un poco el elemento que discrepa con el movimiento, porque digo que donde primero empieza todo es en nuestras casas y de ahí para arriba, y lo cierto es que ahora mismo se ha demostrado que hemos tenido que teletrabajar todos, hombres y mujeres, y no sé por qué la mujer dentro de ese teletrabajo, y estando la unidad familiar entera dentro del domicilio, ha vuelto a asumir por completo la dirección de esa familia y de esa casa, del cuidado de los niños, de las comidas, cuando creo que es el momento de aprovechar y decir que aquí hay dos personas, somos el 50 por ciento. Se trata de coordinar, de distribuir las tareas, pero por lo que me está llegando y veo de gente cercana, es lo contrario, como estoy en casa, ya me encargo yo de todo lo que hay que hacer y no delego; y como no delego, luego por la noche estoy destrozada porque no sé si he teletrabajado, si he cuidado a los niños… Y ahora viene la siguiente parte, que es la incertidumbre respecto a cómo se va a comenzar el nuevo curso académico. A partir de septiembre ¿qué hacemos? Yo ahí sí preveo una avalancha y que muchísimas mujeres den un paso atrás, y si los niños no vuelven al 100 por cien al colegio digan me quedo en casa, porque en general muchas de las mujeres ganan menos dinero, por una cuestión de tipo de contrato. Entonces, son siempre las primeras en decir me sacrifico yo. Como en el fondo gano menos y no tenemos quién nos pueda echar una mano, pues ya me quedo yo en casa con los niños, la educación y demás. Y eso sí que sería un retroceso de muchísimos años. Y al Gobierno le pediría que buscase medidas y soluciones. Y que la empresa obligue o que fomente el tema de teletrabajar los dos, hombre y mujer. Que obligue a compensar las circunstancias.

Yo soy una convencida de que todo ha cambiado, y que no va a ser igual. No digo que sea peor, pero ha cambiado. Y ahora tenemos que pedalear todos en la misma dirección.

Por otro lado, ¿eres de las que pronostican que esta pandemia traerá una gran transformación?

Yo creo que esta crisis ha provocado un cambio que ha venido para quedarse. Cuando podamos salir al cien por cien, para poder rendir al cien por cien, ya no va a ser el panorama que teníamos antes del 14 de marzo. La situación ha cambiado y eso hay que asumirlo, y el que no lo asuma no va a poder afrontar los nuevos retos. Es lo que te decía antes, el consumidor se ha visto obligado a cambiar los hábitos, es que hasta la gente mayor ha aprendido a comprar por internet, se han tenido que adaptar. Los gustos del consumidor han cambiado y el consumidor manda. En la última crisis ya nos hizo una transformación a los empresarios, el consumidor que surgió de la última crisis se convirtió en un cliente muy exigente que pedía ética, transparencia, trazabilidad de los productos e hizo que los empresarios se adaptasen a esa demanda, y los empresarios que habían funcionado de una manera socialmente responsable fueron los que sobrevivieron.

Pues ahora va a ocurrir lo mismo. Ha sido cuestión de dos meses, que nos parece en cierto modo que ha pasado mucho tiempo, pero todo ha cambiado. Yo soy una convencida de que todo ha cambiado y que no va a ser igual, no te digo que sea peor, pero ha cambiado. Y ahora que ya estamos un poco subidos en este nuevo motor de cambio tenemos que pedalear todos en la misma dirección para que este cambio sea un cambio positivo, no que se convierta en un caos, sino en un cambio positivo, nuevas formas de negocio, nuevas formas de relacionarte… Es una forma nueva de funcionar que tenemos que trabajarla, hacerla un poco humana también, pero que ha llegado antes de lo previsto y que ha venido para quedarse. Y a esto hay que adaptarse.

¿Y crees que los políticos tienen una idea de lo que es la realidad empresarial? ¿Son conscientes de lo que afecta a un empresario todos los días?

Yo dentro de la política diferencio dos situaciones, las personas y los partidos. Dentro del Gobierno me he encontrado con personas que conocen perfectamente lo que es una empresa, que son conscientes de la situación que hay. Pero ese individuo, dentro de esa pluralidad, pues poco más puede hacer, digamos que puede mostrar una empatía con el asunto, puede intentar trabajar, pero le falta el resto del equipo. Ahora, cuando hablamos del Gobierno y de los políticos en general, yo les pondría como asignatura pendiente pasar por una empresa, pero no como trabajador sino como empresario. El saber lo que es jugarte tu sueño, tu patrimonio, tus relaciones familiares, tu liquidez para intentar sacar adelante un proyecto que genere riqueza y empleo. Que siempre se está vendiendo la imagen de que el empresario no tiene en cuenta a los trabajadores, cuando para nosotros los trabajadores son nuestros mejores activos. Si tú no tienes trabajadores que se sientan felices y que además estén bien formados, y que puedan atender correctamente al cliente, no tienes nada. Tienes una idea de negocio, pero no se puede ir de Capitán Trueno, todo se consigue siempre trabajando en equipo, por tanto, es un activo muy importante para nosotros. En el momento en que nos separan de ellos, como si nosotros fuéramos en la época industrial los fustigadores de estos trabajadores, pues están demostrando que no se han dado cuenta de que hace ya años, y sobre todo después de la última crisis, que las empresas están focalizadas en ser socialmente responsables, en buscar las mejores soluciones para sus trabajadores para poder tener un rendimiento más positivo para la organización, y están jugando un poco quizá a que nos enfrentemos, cuando no debería ser así. Lo que hay que seguir fomentando es la unión. De hecho se ha demostrado en muchísimas empresas que han sido los propios trabajadores los que se han puesto al lado del empresario para decidir cómo lo vamos a hacer y hacia dónde remamos, porque saben que es la única forma de seguir adelante con el negocio. Y en él se deben apoyar.

Pues sí, salvo esos políticos, que conocen perfectamente el mercado y están trabajando por ello, el resto debería pasar una temporada al frente de una empresa para ver que no todo es beneficio puro y duro, y que hay muchísimos problemas por medio, aparte que hay un equipo humano al que tienes que atender, al que tienes que apoyar para que eso tenga una viabilidad, y que cuando abres un negocio hasta que no pasan los cinco primeros años no empiezas a ver tus beneficios. Entonces, que se hagan cargo de aquellos que no llevaban ni un año funcionando, que están hasta arriba de créditos para poder desarrollar esa idea. Por lo general en mi asociación muchas de las empresarias que han entrado en estos últimos años son mayores de 45 años. Su única forma de volver al mercado laboral es reinventándose como empresarias o como autónomas profesionales. Lo han invertido todo, todo lo que sacaron de sus despidos lo han invertido en estos nuevos proyectos y empezaban ahora mismo a decir que bueno, parece que mi empresa se estabiliza y puedo tener un futuro, y ha venido este hachazo. Y esto que les ha ocurrido a estas mujeres también les ha sucedido a muchos hombres. Empezaban a remontar y, de repente, ha sido caer un telón de acero, que intentas avanzar y te das contra él.

De manera brusca. Como un coche que impacta ante un muro…

Hay mucha gente… por lo general para poder obtener créditos las entidades bancarias piden garantías y esas garantías ya sabemos al final cuáles son en este país: el dinero que puedas tener a tu nombre o que pueda tener alguien que te pueda avalar. Al final, si esa empresa no consigue remontar, no solamente se quedan sus empleados en la calle, que eso rompe el consumo general de la sociedad, sino que además ese empresario va a perder su casa, tenemos otro problema social añadido. Y no todos podemos vivir de la renta mínima que ahora mismo se va a dar a la gente, porque si no hay un grupo que está generando el dinero, que es el empresario junto a los trabajadores, al final por mucho que quiera, el Estado no tiene de dónde sacar el pago de esa renta… Entonces sí, sí, es una asignatura que queda pendiente.

Creo que vamos hacia un mundo en el que el consenso tiene que primar, independientemente de las individualidades… Hay que conseguir el respeto y el consenso.

Me quedo con la intención absurda e interesada de que empresarios y trabajadores deben vivir en mundos distintos. Junto a eso he creído entenderle que quizá el futuro pase por una mayor implicación, colaboración y unión. Al margen de individualidades.

Yo creo que vamos hacia un mundo en el que el consenso tiene que primar, independientemente de las características y de las individualidades. Yo creo que una sociedad en la que cada uno piensa diferente es enriquecedora, porque si todos pensásemos igual pues sería bastante aburrida. Pero dentro de esa diversidad lo que hay que conseguir es respeto y consenso. Porque yo puedo tener una idea que puede ser fructífera para una cosa, y el de enfrente puede tener una opinión diferente porque tiene otra forma u otra ideología, otra manera de pensar, pero al final tiene que haber un punto en el que ambas ideologías puedan confluir por el interés general. Yo cuando estudié Derecho hubo una frase que se me quedó grabada: “El interés general prima sobre el particular”. Y yo creo que es una cosa que ahora mismo toda la sociedad vamos a tener que aplicar, mi interés particular debe quedarse en un rincón, yo tengo que buscar el punto de inflexión para que al final beneficie a la colectividad, y ahí tenemos que trabajar todos y, en especial, los políticos. Yo este tema de “y tú más”, “yo menos”, “yo ahora estoy enfadado”, lo veo absurdo y no lo veo productivo, no lo veo a la altura de un país como es España. Cada uno tendrá su opinión, pero siempre debe haber un momento o un punto en el que tiene que haber un consenso, me parece importante, porque es que si no es absurdo. Para mí eso no es hacer política.