Septiembre – 2020

Entrevista

Entrevista coronavirus

Lo primero, ¿cómo está? ¿cómo se encuentra en este confinamiento obligado?

Bueno, yo me encuentro bien. Lo que pasa que fastidiado por estar renunciando a tantas cosas, desde mis paseos, mis carreras de caballos, los espectáculos, el encuentro con mis amigos… Bueno, echando de menos la vida anterior.

Porque esto se está haciendo realmente duro.

Largo, sobre todo, aunque yo no me puedo quejar. Yo tengo una casa grande y cómoda, estoy en San Sebastián, incluso me puedo asomar a la ventana y ver el mar a lo lejos. No es ni mucho menos nada muy cruel, pero, claro, la verdad es que si fuera un fin de semana pues bueno, pero ya cuarenta y tantos días… y, sobre todo, la perspectiva de continuar prácticamente todo el verano.

¿Tiene la sensación de que los ciudadanos se están comportando de manera responsable?

Más o menos a la fuerza. En todo caso, hay que decir que si fuéramos todos muy responsables no habría tanta policía poniendo multas, eso para empezar. Yo creo en la responsabilidad de aquellos que se portan bien cuando no hay guardias cerca.

En general, no solo en este caso, sino en todos, la mayoría de la gente es responsable porque de lo contrario las sociedades no se mantendrían, si todo el mundo estuviera dispuesto constantemente a infringir las leyes, las sociedades no se mantendrían. Lo normal es que la gente se porte razonablemente bien, sobre todo cuando hay unos guardias que no dejan portarse mal. Y los españoles, en general, correctamente, salvo los casos de gente que abusa, que se dedica a acusar a los otros desde el balcón y todas esas cosas que non son muy agradables. Bueno, los seres humanos se portan como siempre se han comportado.

Y, especialmente, en una situación de esta gravedad.

Y si no también. Siempre. La gente, más o menos, reacciona lo mismo. No entiendo esas frases de que esto saca lo mejor y lo peor de nosotros, cuando están constantemente apareciendo en todas las circunstancias. La vida está constantemente sacando lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, constantemente.

Los ciudadanos no dejamos de ser ciudadanos porque haya una epidemia, ni podemos dejar de ser tratados como ciudadanos.

Lo digo porque no sé si los ciudadanos están interpretando las medidas del Gobierno también como un ataque a sus derechos y libertades. ¿Cómo lo ve?

Primero, no en todas partes se ha hecho lo mismo. El Gobierno no tiene obligación de imponer unas cosas, sino que ha impuesto lo que ha creído que era mejor y cuando ha creído que era mejor. Al Gobierno le hemos oído decir al principio que aquí no iba a a haber más que uno o dos casos, y que incluso no pasaba nada, y que tampoco había que exagerar… y luego pues hemos llegado a esta situación. En otros sitios, en Alemania, en Suecia, etc. ha habido confinamiento, recomendaciones de prudencia, pero ni mucho menos tan exigentes como en España y con mejor resultado, porque no ha habido tantos muertos.

En España hemos seguido un confinamiento especialmente exigente, además con algunas violaciones claras de los derechos ciudadanos, como, por ejemplo, ver al Parlamento entrar en suspensión o tomar decisiones de prolongar el estado de alarma sin consultar al Congreso, como sí se ha hecho en Francia o en otros sitios. En fin, hay razones para pensar que los ciudadanos no dejamos de ser ciudadanos porque haya una epidemia, ni podemos dejar de ser tratados como ciudadanos.

Precisamente, al hilo de lo que comenta, puede interpretarse que esta crisis y sus circunstancias están haciendo tambalear ciertos pilares del Estado de bienestar, como la sanidad.

Bueno, la sanidad es buena en circunstancias normales. Si de pronto se empieza a morir la gente por las calles, pues claro… Frente a eso no hay posibilidad de acción porque no están preparadas para eso. Las muertes en un número enorme, esta circunstancia gigantesca, súbita… Ninguna sanidad está preparada para esto. Cada uno atiende como puede.

Reitero, no sé si se está tragedia está descosiendo el sistema, desmembrando esos pilares que creíamos más o menos consolidados…

Bueno, el Estado está pensado para circunstancias normales. En general, los Estados no están pensados para terremotos, para inundaciones, para volcanes que destruyen las ciudades… Los Estados están para resolver el día a día normal de una sociedad que afronta problemas naturales, pero dentro de un cierto orden.

En el mundo no había ocurrido una cosa así desde hacía mucho tiempo, tenemos que remontarnos al comienzo del siglo XX, con la famosa gripe española para ver algo parecido. Evidentemente, los Estados no están preparados. Nada está preparado para circunstancias excepcionales, por eso se llaman excepcionales. Si estuvieran los Estados preparados para circunstancias excepcionales no serían excepcionales.

La actuación del Gobierno está llena de deficiencias. Buena no ha sido porque tenemos más muertos que en ninguna parte.

Ya ha avanzado algo, pero, en general, ¿cómo valorarías la actuación del Gobierno?

La actuación del Gobierno está llena de deficiencias, lo único que pasa es que no sé si las deficiencias eran o no inevitables. Buena no ha sido porque tenemos más muertos que en ninguna parte. Eso es una prueba clara. Si el Gobierno lo hubiera hecho bien, hubiera pasado como en Portugal o en Grecia, sitios que tienen una sanidad mucho más depauperada que la nuestra y en peores condiciones y, sin embargo, han tenido mejores resultados. De modo que, evidentemente, el Gobierno no lo ha hecho bien.

Luego, la especie de propaganda esta permanente, sin autocrítica, sin consulta a la oposición, con un Parlamento inexistente y casi obligados, por las protestas de la gente, a hacer una especie de simulacro parlamentario… Todo eso, indica una potencia y un autoritarismo poco simpáticos, la verdad. Un presidente del Gobierno que no se ha pasado por las morgues ni por el hospital más grande que había a pocos cientos de metros de su propio domicilio en Madrid. En fin, no ha acertado. Aparte de los errores de compra de materiales sanitarios y los engaños sobre esas compras, el último intentar engañar a la OCDE diciendo que somos uno de los países con más tests cuando no lo somos.

¿Es reflejo de la mediocracia política? ¿De un modo de gestionar excesivamente amateur?

Un ejemplo, si repasas los ministros de Sanidad de Europa, no hay ninguno que sea profesor de Filosofía. Si comparas al ministro de España con el ministro de Sanidad de Portugal o el de Francia, pues, claro… El amateurismo es una cosa de aquí, no de todas partes. En los países, los ministros, serán más competentes o menos, pero tienen que ver con la materia para la que se supone que han sido elegidos. Aquí, en absoluto.

Con esos antecedentes, ¿vislumbra un acuerdo general más o menos estable entre las fuerzas políticas? ¿Cómo ve la legislatura?

Bueno, no lo sé. Yo lo que quisiera es que esto acabara de una vez. Sería mucho mejor que hubiera un acuerdo, pero un acuerdo crítico, lo que pasa es que el Gobierno no quiere acuerdos, lo que quiere es que le den la razón. Un acuerdo es a base de asumir responsabilidades, de aceptar opciones. Eso sería muy bueno, que existiera un acuerdo de ese tipo y que se abriera la posibilidad de escuchar otras voces, que mucho peores que las que hay ahora no serán, porque, claro, si estuvieran dando lecciones extraordinarias de agudeza, pero cuando dicen una cosa a las diez de la mañana y a las doce ya la han cambiado… pues parece que sería muy aconsejable escuchar a otros aunque no fueran de la cuerda del Gobierno. Como digo, sería muy bueno que existiese ese acuerdo, pero desgraciadamente no lo hay.

A los nacionalismos solo les importa la salud de su pueblo. El peor virus que hay en España no es el coronavirus sino el separatismo.

Por otro lado, ¿qué lectura hace de la actuación y el comportamiento de los nacionalismos? Hay quien asegura que la pandemia será un golpe letal a los separatismos. ¿Cómo lo ve?

Los separatismos, si se ponen en práctica, son golpes de Estado, como ha pasado en Cataluña, sobre todo porque lo dan las mismas autoridades que representan al Estado, porque son las propias autoridades que gestionan la comunidad autónoma las que se enfrentan al Estado central.

Evidentemente, los nacionalismos no colaboran a que las cosas mejoren en ninguna parte. Lo único que se ve claramente es que si un Estado está unido, funciona compensando las faltas de materiales que hay en unas autonomías con otras, tiene una visión general de las cosas como, por ejemplo, que la sanidad tenga un proyecto común… pues mucho mejor. Todo eso, obviamente, es contrario a la visión parcelaria de los nacionalismos, a los que la salud que le importa es la de su pueblo y la de dos kilómetros alrededor de su pueblo, y los demás que se apañen como puedan. El peor virus que hay en España no es el coronavirus sino el separatismo.

Ha escrito mucho acerca de las sociedades infantilizadas. Ahora nos enfrentamos todos los días al miedo y a la muerte, cercana y próxima. Desde el punto de vista social, moral… ¿qué interpretación hace?

Las sociedades, colectivamente, tienden a buscar remedios, efectivamente, infantiles, consuelos infantiles. Salir todos los días a las ocho a aplaudir no se sabe a qué, pues es una especie de autoconsolación infantil, es decir, aquí estamos… Probablemente, son cosas bienintencionadas, pero que revelan una visión necesitada de consuelo, más allá de la propia materia del asunto. Yo creo que eso es absolutamente normal.

Hay sociedades que se dicen muy maduras pero… imagínate, las sociedades más desarrolladas políticamente que hay en este momento en el mundo, como puede ser Estados Unidos o Inglaterrra, pues han elegido a presidentes verdaderamente impresentables, así que no eran tan maduras como parecían ni se portan de una manera tan madura como se ve. En este momento, además, en Estados Unidos se acumula un número de muertos arrollador. En fin, tampoco somos nosotros los más infantiles de todos. Aquí, en cambio, esa ambición, digamos más solidaria con los ancianos, con los niños, yo creo que tiene aspectos muy positivos, dentro de que, efectivamente, las sociedades como conjunto pues muchas veces tienen esas actitudes infantiles.

Nos ha caído una desgracia muy grande. En nuestro país, la situación va a ser muy dura, va a durar mucho, la recuperación va a ser difícil. Aquí no cabe optimismo ni pesimismo, es simple realismo.

Y de cara al futuro, ¿es más pesimista que optimista?

Aquí no se trata de hablar de optimistas o pesimistas, sino de tontos o listos. Ser en estos momentos optimista es de tontos. Evidentemente, el país se va a quedar económicamente destrozado, va a haber una cantidad enorme de personas que van a tener una gran cantidad de dificultades para ganar su vida y mantener un nivel de vida normal. En fin, nos ha caído una desgracia muy grande colectivamente. En nuestro país, la situación va a ser muy dura, va a durar mucho, la recuperación va a ser difícil. Aquí no cabe optimismo ni pesimismo, es simple realismo.

La sociedad se va a transformar, la vida va a cambiar.

La vida no va a cambiar, va a empeorar. Esas ideas de cambio… El cambio es cuando hay una modificación que puede ser pues buena o mala, que va pasando por un cambio simplemente histórico.

Ahora lo que la vida va a hacer es empeorar claramente, en cuanto a libertades, en cuanto a posibilidades económicas, en cuanto a recompensas lúdicas, etc. Nuestra vida va a empeorar, eso es evidente.