Septiembre – 2020

Entrevista

“Es muy triste un país que primero abre los bares y después las escuelas y los centros de investigación”.

En esta crisis, como es evidente, se ha demostrado el valor de la ciencia, pero los investigadores continúan en condiciones de absoluta precariedad. La situación no ha mejorado.

La situación es mucho peor por varias razones, una de ellas es que a los científicos se nos ha pedido que demos respuestas, y eso está muy bien porque es nuestro trabajo, pero como llevamos más de 20 años acarreando recortes, precariedad y teniendo unas condiciones nefastas con las que n o se puede trabajar, que ahora nos pidan respuestas se nos hace muy difícil, porque no podemos no darlas, es nuestra obligación moral y profesional, nosotros queremos contribuir con nuestro país, pero nos encontramos con que no podemos. Por ponerte un ejemplo, en el consorcio europeo que se ha hecho para producir la vacuna, España se ha quedado fuera porque no tiene capacidad de producción. Por muchas ideas que yo tenga si luego no hay una máquina o un aparato que eso lo haga realidad mis ideas no sirven para nada. Eso es un poco lo que está pasando en este país, que los científicos y los investigadores tenemos muchísimas ganas, sobre todo los jóvenes, pero nos encontramos con que al no haber financiación no podemos trabajar, no podemos transformar esas ideas, ese conocimiento, esas ganas en un producto tangible, porque de esta no saldremos con ideas, saldremos con productos tangibles. Entonces, lo que llevamos pidiendo toda la vida en la Federación es que se nos deje trabajar, lo que implica que la ciudadanía irá mejor y que España funcionará mucho mejor de lo que está funcionando. Es lo que llevamos pidiendo siempre, que simplemente se nos deje trabajar.

Además, si me permites, hay un añadido. Hemos comprobado con los datos, no sólo nuestros sino también incluso los que proceden de la OCDE, un organismo que nadie puede tildar de estar a favor de los jóvenes investigadores o ser una parte que tenga que ver en esto, están diciendo que los jóvenes investigadores españoles, año tras año, se están yendo al extranjero. ¿Qué pasa? Pues que ahora no solamente no podemos trabajar en nuestro país sino que con las fronteras cerradas y con el miedo que hay a los movimientos, tampoco podemos trabajar en el extranjero. Por ejemplo, Estados Unidos no nos deja ahora mismo viajar como trabajadores Por tanto, el panorama que tenemos es bastante desolador. Me gustaría darte unas noticias más agradables, pero es que no las tenemos.

El ministro Pedro Duque, en un mitin que fue esperpéntico, anunció que iba a dar 30 millones de euros para todo el conjunto de la ciencia española. Es un esperpento.

Son las que son. Efectivamente, de las muchas ayudas que el Gobierno ha ido poniendo encima de la mesa en estos últimos meses, pocas han ido dirigidas a la ciencia, a la investigación y al desarrollo. ¿Han tenido algún encuentro serio con los representantes públicos? ¿Qué esperan?

Te voy a dar dos bloques de datos para que entiendas la situación. Por un lado, hay que tener en cuenta que Estados Unidos cuando tuvo un laboratorio, que pertenecía a Johnson & Johnson, que tenía opciones de encontrar una vacuna les inyectó 1.000 millones de dólares; Alemania, hace dos semanas, identificó otro laboratorio que podría ser candidato a la vacuna y les dio 300 millones de euros, solo a ese laboratorio. Pedro Duque, en un mitin que fue esperpéntico, anunció que iba a dar 30 millones de euros para todo el conjunto de la ciencia española. Es decir, de 300 millones para un solo laboratorio, nosotros damos 30 para toda la ciencia de España. Es un esperpento. Y esto lo quiero comparar con otros datos. El Gobierno ha puesto en marcha un plan para el turismo que suma 4.250 millones de euros. Ha dado a Alcoa, Ford, a las empresas automovilísticas y demás, más de 300 millones de euros. A nosotros 30 millones. Las cuentas no salen. Si tienes en cuenta que un microscopio con focal puede llegar a valer un millón de euros. ¿Qué haces con 30 millones para toda España? No tienes para equiparte.

Nos están financiando muy poco y con eso no se puede trabajar. El Gobierno tiene liquidez, está haciendo un esfuerzo muy interesante por salir de la crisis con una estrategia que no fue la que se hizo en 2008. Se está invirtiendo dinero porque se entiende que eso va a estimular la economía, pero es que a nuestro sector no está llegando nada. Treinta millones de euros cuando das 4.250 al turismo, que es totalmente necesario, no estamos en contra de que se invierta en turismo porque es un pilar fundamental de nuestra sociedad, pero es que la ciencia también debería serlo y nosotros quizá no necesitemos tanta inversión. Venimos de 15 años de recortes en los que no se ha aumentado para nada la inversión y en la que todos los países europeos la están aumentando.

Por lo tanto, hay que quitarse las caretas. O España quiere invertir realmente en ciencia o nos dejan de engañar. A mí me resulta muy difícil decir esto, pero no tiene sentido que nos estén formando tanto para luego no tener oportunidades laborales, quizá me iría mejor siendo camarero. Eso es algo que como país nos tenemos que plantear: qué modelo de producción queremos. Si queremos un país que dependa de los vaivenes del turismo, pues que nos lo digan, pero si nos están diciendo que queremos un país industrializado, que haya interconexión entre universidades y empresas, pues tenemos que ir a por ello y con 30 millones de euros no conseguimos nada.

No obstante, entiendo que se trata de una responsabilidad compartida, y que tanto el Gobierno como el sector privado y los propios ciudadanos tenemos nuestra cuota de responsabilidad. ¿Es un ‘ninguneo’ integral y repartido?

La verdad es que la situación en muy compleja. De entrada hay que mirar a la empresa y a la industria. La industria debe invertir más, pero es que si miras los datos te das cuenta que en España no hay industria altamente tecnológica, no tenemos esa industria. Por tanto, la poca que existe, que sí que está invirtiendo en investigación y en relacionarse con la universidad, está ahogada. Este es el primer problema, somos un país que es de escaso valor añadido. Tenemos que cambiar el modelo e invertir en otras empresas, sin despreciar el turismo; tenemos que ir hacia otros sectores. Por lo tanto, la empresa no puede tirar de nosotros.

Luego, efectivamente, tenemos a la ciudadanía. El problema, cuando hablamos de ciudadanía, es que el producto de la ciencia es a muy largo plazo, eso yo creo que nos juega una muy mala pasada, porque la ciudadanía tiene muy claro que cuando cierra un hospital o cuando cierra una escuela, el efecto que se produce es inmediato, afecta al ciudadano o afecta a los niños, pero si se cierra un centro de investigación, más allá de que a mi me toque irme a Alemania a trabajar, no pasa nada porque el producto que nosotros producimos es muy a largo plazo. Yo llevo trabajando en un tratamiento para el consumo de alcohol seis años, y se está hablando de empezar a probarlo en personas en cuatro o cinco años, es decir, lo que nosotros producimos no es inmediato, eso yo creo que es un gran hándicap en nuestro trabajo y hace que los gobiernos, que tienen una visión cortoplacista, nos tienen un poco descuidados.

Y luego tenemos los gobiernos. Yo entiendo que la ciudadanía puede permitirse ser cortoplacista porque tiene que llenar la nevera y pensar en lo que pasará mañana y no dentro de veinte años, pero un gestor, un gobierno no puede permitirse eso. Un gobierno se dedica a construir lo que pasa hoy y lo que pasará de aquí a 50 años. Y nuestros gobiernos, ni de uno ni de otro color, lo están haciendo. Yo no soy para nada partidista. He negociado directamente con ministros y con secretarios de Estado del PP y he hecho lo mismo con secretarios y ministros del PSOE, y lo que nos encontramos es que siempre somos la última prioridad. Y es muy grave, porque nuestro sector no necesita una inversión millonaria como otros sectores. Nosotros nos mantendríamos con muy poco porque los pilares son buenos, pero en los gobiernos no somos una prioridad y la verdad es que ya no sabemos qué hacer para que esto no sea así. No hemos sabido dar con la tecla, eso seguramente será nuestra parte de responsabilidad; que aparte de investigar, divulgar, cobrar una miseria y trabajar de nueve a nueve, tenemos que dar con la tecla para convencer a los gobiernos y ahí admito sugerencias porque no hemos sabido hacerlo.

España es un país que forma a los mejores investigadores del mundo, a la vez que les obliga a irse al extranjero y a trabajar de camareros.

Hay un factor que no conviene desdeñar: la educación. Hay países y entornos en los que la escuela actúa como verdadera palanca de desarrollo y concienciación. Y en ese terreno a España le queda mucho trecho por recorrer.

Claro, aquí volvemos de nuevo a los gobernantes. Son ellos los que tienen que identificar el problema y poner las medidas adecuadas, porque al final los que diseñan los programas educativos son ellos. Al final es un totum revolutum, hay muchísimos factores, pero lo que estamos creando ahora mismo es un país que forma a los mejores investigadores del mundo, y eso lo dicen todos los informes, y que les obliga a irse al extranjero o a trabajar de camareros. Eso es lo que está pasando. Entonces, creo que debemos reflexionar mucho como país.

Se están haciendo muchas cosas mal, pero vamos a empezar a hacerlas bien. Vamos a coger a toda esta gente, porque hay que tener en cuenta que cuando una persona lee la tesis y se ha formado es cuando puede empezar a devolver al país todo lo que el país le ha prestado. Un doctorado en biomedicina está tasado en 150.000 euros, que no es moco de pavo. Cuando eso se ha producido y él puede empezar a conseguir dinero europeo y cuando podemos empezar a producir avances nos encontramos con que no nos dejan. ¿Qué pasa? Pues que países como Francia, Alemania o Estados Unidos están encantados con nosotros: ya te han formado, ya te han pagado todo lo que vale tu formación y ahora puedes empezar a conseguir dinero y avances, pues vente conmigo. Por ponerte un ejemplo personal, yo he empezado ahora a buscar ofertas de trabajo, he hecho cinco entrevistas en el extranjero y me han ofrecido diez trabajos, me han ofrecido más trabajos en el extranjero que entrevistas he hecho, porque la gente habla, se ponen en contacto… En España he hecho cinco o seis y me han ofrecido contratarme, pero sin financiación, sin pagarme, “ya conseguiremos…”, “ya veremos qué hacemos…” Cero. Así, te haces una idea de la importancia que tiene la investigación en otros países y la importancia que tiene para el nuestro.

Volvemos a la mismo, nos estamos haciendo un flaco favor como país cuando obligamos a toda esta gente a irse al extranjero, porque estamos perdiendo muchísimo los jóvenes, pero también muchísimo el país, porque las ideas que yo tengo en la cabeza se va a aprovechar otro país de ellas y me da mucha pena. A mí me gustaría que mi país fuera competitivo y pudiera ofertar ideas a otros países, pero no lo vamos a conseguir porque no veo un cambio en la tendencia.

Reclaman un 2 por ciento del PIB. ¿Ese sería el gasto razonable en investigación y desarrollo?

Lo primero que pedimos es que no se hagan trampas con las cifras porque si miras las cifras se está invirtiendo 1,23 por ciento del PIB, pero el 50 por ciento se queda sin ejecutar, es decir, es un dinero que se presupuesta que va para ciencia y que no se destina a ciencia. Por tanto, lo primero que hay que tener claro es que, por favor, se ejecute todo lo que está presupuestado, porque entonces es engañar a la ciudadanía. Esos presupuestos han pasado por unas Cortes Generales y se ha votado que un 1,23 por ciento del PIB se debe destinar a ciencia, y luego el Ejecutivo no lo está haciendo, entonces mal vamos.

De ahí que entre sus reivindicaciones también hablen de coordinación y transparencia…

Claro, es decir, cuéntanos en qué lo gastas. Si el máximo organismo de representación de los ciudadanos te ha dado la orden de que gastes ese dinero en eso, entonces, ¿en qué lo estás gastando? cuéntanos en qué, nosotros sabemos que en nosotros no porque se queda sin ejecutar. Y volviendo a lo que pedimos, nosotros no queremos nada que no hayan dicho ellos que van a hacer. Nosotros decimos que queremos el 2 por ciento del PIB en ciencia, porque en el programa ‘Horizonte 2020’ lo exigía Europa para España, porque el PSOE lo lleva en su programa electoral desde hace diez años, porque Podemos lo lleva en su programa desde que nació, porque Ciudadanos lo lleva en su programa desde siempre, porque Vox lo lleva en su programa, y porque el PP lo lleva en su programa electoral…

Todos dicen que van a llegar al 2 por ciento, pero ¿sabes qué pasa? Yo siempre digo que es como los cristianos y el cielo, que todos quieren llegar a él, pero cuanto más tarde mejor. Pues eso es lo que está pasando con el 2 por ciento en España, sabemos que vamos a ir hacia él, pero si es de aquí a 40 años mejor que de aquí a diez años. Lo único que pedimos es que cumplan lo que han dicho que van a hacer y lo que les está obligando Europa, porque el 2 por ciento es una exigencia de Europa a cambio de grandes fondos de desarrollo que sí han recibido y han gastado, pero la contraprestación que hay que dar no se ha hecho. Este 2 por ciento no es una carga para el Gobierno, es permitir que miles de jóvenes se queden en este p aís, progresen, que se queden en los laboratorios, que crezca la industria, que, e n definitiva, de aquí a diez o veinte años se cree empleo de calidad.

Ha comentado que España se ha quedado fuera del consorcio europeo frente a la vacuna. ¿Qué supone realmente?

Es muy claro. En el caso de que se produzca una vacuna, como no se va a producir aquí ni vamos a tener ningún derecho de propiedad sobre la idea que ha dado lugar a la vacuna, a nosotros nos va a llegar los últimos. Esto es lo que hay que decirle a la ciudadanía. Si el laboratorio que sea es capaz de producir 50 millones de vacunas al año, pues no van a ser para los 50 millones de españoles, van a ser para los 50 millones de personas cuyo país haya creado esa vacuna o para los que puedan llegar a consorcios y producirlas. Como nos hemos quedado fuera de todo, para nosotros nuestra vacuna va a ser una mascarilla, no vamos a llegar a tenerla. ¿Qué habría que hacer? Si hubiéramos tenido grupos capaces y mejor financiados…

Con las vacunas nos estamos engañando, no vamos a llegar los primeros a nada porque no tenemos capacidad para hacer nada.

Pero, permítame, en España también hay proyectos, centros de investigación y empresas que están acometiendo esa tarea, que están poniendo mucho en esta lucha.

Te voy a contar un caso que lo conozco de primera mano. En uno de los grupos que está trabajando en la vacuna y que está más avanzada, uno de sus trabajadores firma un contrato anualmente. ¿Qué te quiero decir? Que en enero le decían te contrato, en septiembre le decían que no sé si te puedo volver a contratar, y en noviembre empezaba a tirar currículum… El pensaba tirar currículums cada año porque no tenía la seguridad de que se pudiera llegar a quedar. ¿Cómo va a estar centrada en su trabajo y va a avanzar una persona que no tiene estabilidad, que le contratan año a año y que cuando pasan nueve meses debe empezar a buscarse el futuro? Esa persona pierde tres meses de su vida en burocracia. Eso es lo que nos estamos encontrando. ¿Cómo este grupo, que es gente brillante, pero tiene las manos atadas, va a llegar el primero a algo? Con las vacunas nos estamos engañando, no vamos a llegar los primeros a nada porque no tenemos capacidad para hacer nada, porque otros países cuando tienen una vacuna candidata ponen un super ordenador y te prueban 1.000 vacunas candidatas; si tienen que comprar ratas sin limitación para probarlas en animales, lo hacen; si tienen que contratar a 500 personas para ponerse en marcha a toda pastilla, lo hacen. Aquí no tenemos nada de eso. Es que con 30 millones de euros no da para nada, da para cuatro aparatos en ciencia.

En el terreno personal resulta muy difícil trabajar sin expectativas, sabiendo que no hay ningún tipo de plan a largo plazo.

Y luego está el problema de la excesiva burocratización que tenemos en España. En Estados Unidos en el día uno que esto pasó empezaron a recoger muestras, empezaron a preparar, a aislar el plasma, ha hacer análisis, etc. Aquí tienes que pasar por un comité ético, te tiene que validar no sé quién, tiene que ir en consejo de gobierno de no sé cuántos… Conozco un grupo que lleva dos meses intentando trabajar en Covid en el hospital Doce de Octubre, pero aún no han hecho todos los trámites burocráticos, por tanto, las ideas que ese grupo pueda tener, cuando pueda llevarlas a cabo se van a dar cuenta de que ya no hay pacientes, porque ya ha pasado la ola de la epidemia.

Aquí llegamos tarde a todo no sólo por falta de financiación sino porque tenemos una rigidez excesiva. Y eso se ha visto muy bien cuando ha estallado la crisis y los centros de investigación y las universidades han cerrado los primeros, y siguen sin trabajar porque no han creado los mecanismos que permiten hacerlo. Por tanto, esa es otra lección que hay que sacar.

A mí me da mucha pena porque es mi país, pero es muy triste cuando un país abre primero los aeropuertos y los bares, y después las escuelas y los centros de investigación, y entiendo que tienen que tener unas medidas de seguridad especiales, pero eso no es excusa, vamos a crearlas y vamos a darlas. A mí no me vale que digan: “Es que las escuelas necesitan unas medidas especiales…”. Vale, pues vamos a por ellas y vamos a abrirlas, pero es que a día de hoy lo que está pasando es eso, que puede venir un alemán a tomarse una cerveza, y me parece estupendo, pero un trabajador no puede dejar a su hijo en una guardería porque no están abiertas y un investigador no puede ir a trabajar a su centro de trabajo porque no está abierto. Nos lo tenemos que plantear. ¿Qué estamos haciendo?

De poco sirvió, pero en 2009, durante la crisis anterior, los investigadores subieron el tono de las reivindicaciones y generaron respuestas públicas más contundentes. Dadas las actuales circunstancias, ¿contemplan movilizaciones más firmes?

Yo llevo de presidente de la Federación de Jóvenes Investigadores cuatro años, este es mi último año, y he hecho más de cien entrevistas en todo tipo de medios, he estado en todos los lados. Siempre hemos tenido el mismo mensaje. Hemos hecho manifestaciones. Hemos sido trending topic en Twitter con el hashtag #SinCienciaNoHayFuturo y ¿sabes con los que nos hemos encontrado? Pues que el ministro Pedro Duque en su propio Twitter ha dicho: “Tenéis toda la razón, estoy con vosotros”. Esto es un cachondeo. Nos quejamos de ellos y su respuesta es tenéis razón, me quejo con vosotros, ¿contra quién te quejas? Eres tú y tus homólogos anteriores los que habéis permitido este sistema. Pedro Duque es el responsable de la situación que vivimos. Está claro que quince años no se desandan en un día ni en una legislatura, soy plenamente consciente, pero si no quieres andar ese camino nunca vas a llegar a la meta, y a día de hoy cuando intentamos manifestarnos, cuando intentamos movilizarnos, cuando intentamos demandar algo nos encontramos con que nos dicen que tenemos toda la razón y que se quejan con nosotros, ¿a quién?, ¡pero si son ellos! Es muy frustrante porque no sabemos muy bien qué hacer.

El Gobierno actual no puede subirse al carro de las reivindicaciones porque las reivindicaciones van contra ellos.

Es desmoralizador…

Sí. Yo ya no sé qué más nos queda, quizá repartir maletas en los centros de investigación. Creo que no hay una concienciación de lo importante que es esto por parte del Gobierno actual, como no la hubo por parte de los anteriores, pero el Gobierno actual no puede subirse al carro de las reivindicaciones porque las reivindicaciones van contra ellos. Entonces, han de dar respuesta y no las están dando. Nosotros vamos a apretar todo lo que podamos y vamos a intentar que se haga algo.

También nos encontramos en una coyuntura muy difícil porque el país económicamente está quebrado debido al esfuerzo que hay que hacer, pero esto hay que planteárselo como una oportunidad: o lo hacemos ahora o hipotecamos diez años. Qué triste es que vayan pasando los años y que no hayamos hecho nada. Ese es el eterno retorno que decía Nietzsche, estamos igual que hace cuatro años y nadie ha hecho nada por solucionar esto. Y toda una generación se ha tenido que ir a la calle y, mientras tanto, nosotros nos quejamos y el ministro nos dice que tenemos toda la razón del mundo y que está con nosotros. Es muy difícil, ya no sabemos qué hacer.

Sobre la pandemia y su evolución, ¿es optimista?

Te voy a ser muy sincero. Por mucho que salga en las noticias, por mucho que salgan grandes virólogos hablando, en España, en cuanto al coronavirus, vamos a jugar a ser científicos y en el resto del mundo van a ser científicos y van a hallar una vacuna. Las expectativas para una vacuna son muy buenas, pero ¿por que? porque se está invirtiendo muchísimo y se está trabajando muchísimo. Posiblemente en octubre o noviembre tengamos una vacuna, que se distribuirá primero entre los países que hayan financiado la vacuna o que tengan los laboratorios de origen y poco a poco irán llegando al mundo. De cara a la vacuna vamos a tener muy buenas noticias y también sobre los tratamientos.

El mundo está avanzado mientras que nosotros seguimos jugando a ser científicos porque no lo estamos siendo realmente, no vamos a llegar los primeros a nada. No nos engañemos, pero la vacuna llegará porque por suerte hay países que se lo toman más en serio que el nuestro. Y luego tendremos que lidiar en los mercados y pagarlas. Los cálculos son muy simples. Tendremos que pagar muchísimos millones de euros por tener esa vacuna y distribuirla, algo que si hace diez años nos hubiéramos puesto a investigar posiblemente ahora podríamos haber llegado al consorcio europeo y nos hubiera costado la mitad de dinero. Bueno, lecciones que hay que aprender.

Peleamos porque España sea un país serio. Que no sólo sea un país de sol y playa, sino que sea un país de sol, playa, industria y laboratorios.

Lecciones necesarias que no aclaran el futuro de la ciencia.

Siento no haber sido más positivo. Al final, nosotros no trabajamos por nosotros. A mí no me interesa cobrar más a final de mes, tener mejores condiciones… Esas cosas me dan igual. Yo he asumido que en esta profesión voy a tener un sueldo ‘mileurista’, aunque podría estar en la industria teniendo el triple. Yo lo he asumido. Por lo que peleamos es por nuestro país, por los que viene detrás, por los que van a necesitar del avance que producimos. Nuestras reivindicaciones no son por nosotros, nunca, son porque España pueda ser un país serio y eso es lo que nos interesa, que España no sólo sea un país de sol y playa, sino que sea un país de sol y playa, industria y laboratorios. Eso es lo que nos gustaría.