Mayo – 2021

Entrevista

Entrevista coronavirus

¿Cómo nace la Asociación Española contra la Despoblación? ¿Qué metas os marcáis?

Pues mira, nuestra asociación nació de una reunión que tuvo lugar entre personas preocupadas por el mundo rural, de qué se podía hacer, etc. Y nos encontramos que veníamos de todas partes de España. Muchos conocíamos otras asociaciones, que luchaban por su pueblo, por su región o por su comarca, pero no había ninguna asociación que representara a todo el mundo rural, sin hacer excepciones, sin distinciones. Nos reunimos un fin de semana para reflexionar sobre todo esto. Y ese grupo siguió.

El nacimiento fue así de sencillo y así de bonito. No hubo complicaciones porque ya os digo que veníamos de todas las partes de España. Es cierto que, como suele ocurrir, se van quedando personas por el camino, que luego muchas de ellas se han vuelto a unir, y bueno… Como digo, lo importante es que venimos de todas las partes, de Cantabria, de Ávila, de Málaga, de Madrid, de Zaragoza, de muchos sitios. Lo que nos unió fue una visión nacional y las ganas de hacer. De hecho, en nuestra misión como asociación tenemos grabado que queremos ser la voz general de las personas que viven en el medio rural, queremos trabajar con proyectos sociales, culturales, civiles, empresariales… que consigan que nuestra España rural, donde vivimos muchas personas, pueda desarrollarse, en vez de morir.

Sinceramente, desde la puesta en marcha del proyecto, ¿habéis notado un cambio o una leve mejoría en las condiciones del medio rural? Al menos, sí parece que existe una mayor concienciación general.

Lo primero que debo responder es que sí, sí hemos notado un cambio. Y es cierto lo que comentas, digamos que ahora las administraciones son más conscientes de la situación, la sociedad hemos hecho, como mínimo, que piensen sobre este problema, que ya es importante. Que esto sea una realidad o no… En este sentido, yo últimamente explico que en la crisis de 2008-2010 muchas personas volvieron al pueblo porque no tenían recursos, entonces volvieron a la casa de sus padres o de sus abuelos, pero esa misma gente, cuando salimos un poco de la crisis y volvieron a tener trabajo, regresaron a la ciudad.

Ahora, con este tema del Covid, porque sí que esta situación nos ha influido y nos va a seguir influyendo, estamos en parecida situación y hay muchas personas que sí que quieren irse de la ciudad. Si no les damos algo más, mi pregunta es: ¿volverá a pasar como en la crisis de 2008? Yo pienso que sí, por eso, precisamente, es importante llevar a cabo todos los proyectos transversales que podamos y que estén siempre pensados por y para las personas porque las personas somos la esencia, es algo que es evidente. Entonces, ¿ha habido cambio?, sí; ¿va a haber cambio?, sí; ¿a mejor?, no lo sé. Nosotros, al menos, estamos luchando porque sea a mejor.

¿Cuáles serían a tu modo de ver las medidas indispensables para conseguir eso? ¿Para conseguir atraer y fijar población? Y aquí deberíamos mencionar un aspecto fundamental, el de la digitalización.

Así es, la digitalización es necesaria para que vengan nuevos pobladores y se queden, pero también es necesaria para que no se vayan los jóvenes. Y la digitalización es importante también para que las personas que quieran iniciar un proyecto de vida, que también es un proyecto de trabajo, puedan hacerlo. Y otra reflexión importante, en el mundo rural no todos venimos del mundo de la ganadería o de la agricultura, sin embargo, la ganadería y la agricultura si queremos seguir manteniendo sus condiciones de calidad, tal y como nos está mandando Europa, tiene que digitalizarse también, es imprescindible.

Y a esa imprescindible digitalización, ¿qué otras medidas y herramientas sumarías?

En primer lugar, sin duda, la vivienda, porque podemos tener de todo, pero si no tenemos vivienda, debajo de un puente no nos gusta vivir a nadie. Con la vivienda tenemos varios problemas, unos son solucionables y en muchos otros tiene que entrar la administración. Por ejemplo, tenemos viviendas que se están cayendo en muchos pueblos, pero la administración no hace nada, nosotros estamos haciendo propuestas para, precisamente, dar una salida a todas esas viviendas que se están cayendo. Y a eso hay que poner remedio y se pude poner remedio. Lo triste es que se puede poner remedio. Y como eso otras cosas.

Hay pueblos que solo tienen dos o tres habitantes durante el invierno, pero que pueden llegar a tener 100 en verano, a esos pueblos les tendríamos que dar otra visión. No son pueblos que están despoblados, pero tampoco son pueblos que están poblados, por lo tanto, tenemos que crear esa parte, que es la de los pueblos que sólo se habitan en verano. Eso quiere decir que los ayuntamientos, de alguna forma, tienen que repartir esos gastos. Estamos hablando de que la administración tiene que ser más ágil, mucho más abierta a las necesidades de las personas y también ampliar su visión, porque hay muchas soluciones.

La vivienda y la digitalización son dos de los problemas que hay que solucionar de manera inmediata. Se puede poner remedio.

Pero para ejecutar esas soluciones es necesaria una verdadera implicación del conjunto de las administraciones. ¿Hay una preocupación real o son más bien buenas intenciones y gestos de cara a la galería?

Yo creo que se están dando pasos. Ahora bien, vamos a fijarnos en lo siguiente, ahora ha salido una convocatoria de proyectos tractores, que son aquellos proyectos que el Gobierno central decide que son esenciales, que van a tirar de España y que se van a replicar en todo el territorio; para estos proyectos hay un manifiesto que se rellena y cada interesado presenta sus proyectos. Precisamente, dentro de esos proyectos hay una gran parte dedicada al mundo rural y a evitar la despoblación. Digo esto porque cuando sepamos qué proyectos tractores van a ser aprobados veremos si realmente la administración quiere hacer algo o simplemente son planteamientos de cara a la galería. Para nuestra asociación va a ser muy importante. Son proyectos en los que va a primar que tengan una inversión alta, y me parece, además, muy bien que no tengan que ser locales. Pero también tenemos que pensar a quién se los van a dar, según a quién se los den o a qué tipo de proyectos y quienes están detrás de ellos, podemos decir si de verdad quieren hacer algo o simplemente están trabajando con meros gestos.

Y siempre enfocados a las personas, porque, probablemente, el factor que quede más desatendido sea el humano.

Claro. Uno de los grandes problemas que estamos teniendo en España es, sin duda, el del decrecimiento de la población, la caída de los nacimientos. Si eso lo exportamos a los pueblos, donde la población está muy envejecida y además está muy masculinizada, ya os podéis hacer una idea de lo poco que crecen los entornos rurales, por eso decrecen. Pero sí, así es, todo lo que hagamos tiene que ir enfocado a las personas.

Mencionas una realidad, la preponderancia del hombre en las zonas rurales. Y, precisamente, acabáis de poner en marcha uno de vuestros más ambiciosos proyectos, centrado en proporcionar el protagonismo que exigen y merecen las mujeres, ‘Escuela de Pastoras del siglo XXI’.

Nosotras, y aquí sí que voy a hablar en femenino, lo resumimos en dos cosas, es un proyecto creado por mujeres para mujeres, y en el que el objetivo final es que las mujeres que se hayan inscrito en el curso salgan con un proyecto de vida, eso quiere decir que sea un proyecto económicamente viable, en el que esté incluida toda su familia.

¿Por qué hemos creado una escuela de pastoras? Bueno, en España, por suerte, aunque no se conozcan mucho, hay varias escuelas de pastores. En nuestro caso, no lo hacemos por una discriminación en sí misma, sino por una necesidad que tenemos las mujeres y que se concreta en lo siguiente. En nuestra escuela tenemos la parte teórica, que va a ser a distancia, adaptada a la lectura accesible, con una teoría sobre el pastoreo, sobre el manejo animal, pero también sobre todos los temas que pueden ayudar a mantener una economía en un pueblo, analizando los recursos que la naturaleza nos ofrece y que, en estos momentos, por falta de personas y, en muchos casos, por una legislación demasiado complicada, pues no se pueden ejercer o no se están aprovechando. Y, por otro lado, las prácticas están dedicadas a desarrollar todo eso, pero, sobre todo, están pensadas para que las puedan realizar mujeres de cualquier grupo, estamento, con hijos o con personas dependientes a su cargo, y esa es la parte en la que tenemos muy claro que se trata de un proyecto pensado por mujeres para mujeres, porque pueden seguir realizando su labor y pueden seguir cuidando a su familia.

‘Escuela de Pastoras del siglo XXI’ es un proyecto creado por mujeres para mujeres. Un proyecto de vida que dignifique el trabajo de la mujer rural.

En definitiva, se trata de dignificar el trabajo de la mujer rural. Profesionalizar unas extensiones, ganaderas y agrícolas, que en su mayor parte siempre han estado en manos de los hombres, cuando tradicionalmente las mujeres también han participado de y en esa actividad.

Bueno, es natural. Es una tradición. Normalmente las tierras las compraban los hombres, era así. Pero aquí no se trata de discutir esa parte sino que se trata de avanzar. En los pueblos tradicionalmente había pastores y muchas veces eran pastores que contrataba todo el pueblo para cuidar sus rebaños. Ahora sí tenemos mujeres ganaderas, agricultoras y empieza a haber mujeres pastoras, lo que pasa es que todavía no hemos dado el paso de reconocer que el pastoreo es una labor que la puede realizar tanto un hombre como una mujer, y más ahora que hay que aplicar necesariamente la digitalización y la tecnología, y, es cierto, que a las mujeres del mundo rural nos cuesta un poco más dar ese paso.

Vamos a incidir en esa idea, no vamos a tener miedo. Si somos capaces de hacer unas cosas también somos capaces de hacer esto. Pensad que una mujer si decide ser pastora y se va a vivir a un pueblo o ya vive en un pueblo y decide profesionalizar esa tarea, pues va a tener a toda su familia junto a ella. Por lo tanto, estamos fijando población, estamos evitando que una familia entera se vaya y que venga alguna que viva en la ciudad. Lo que es indudable es que si una mujer ya no es feliz en un pueblo o no tiene un futuro laboral, igual ella ya no se puede ir, pero seguro que anima a sus hijos a marcharse. Sin embargo, si una mujer es feliz y tiene un proyecto laboral que desarrolla y que hace que su vida esté completa seguro que dirá a sus hijos que se vayan a estudiar, pero que vuelvan.

De vuestras conversaciones y encuentros con los agricultores y ganaderos, especialmente con los más jóvenes, ¿qué conclusiones sacáis? ¿detectáis una verdadera preocupación? ¿están realmente concienciados?

Si. Poco a poco se va observando, pero es una labor que tenemos que hacer entre toda la sociedad y, sobre todo, acogerlos. A los jóvenes que quieren seguir viviendo en las zonas rurales y que quieren innovar o simplemente quieren volver a los pueblos o empezar a vivir en alguno de ellos porque nunca lo han hecho, tenemos la obligación de acogerlos de una forma sistémica, combinada, que no se sientan solos ni cuando empiecen a emprender ni cuando ya han puesto en marcha el proyecto. Y tampoco tenemos que permitir que culturalmente se sientan solos. Y aquí voy a hacer un inciso. Uno de los proyectos en el que estamos colaborando es el de las ‘Bibliotecas Rurales del siglo XXI’, una iniciativa de Ángeles Gaudioso, que estarán pensadas para toda España y que serán  un lugar de multiencuentro, no solo para coger o dejar un libro, sino un lugar de colaboración y ayuda. Lugares multiculturales, totalmente abiertos a la población que vive allí.

Fundamental, porque el factor cultural resulta de una importancia capital. Una alternativa de vida en zonas en las que ya hay muy poco a lo que agarrarse.

Así es, por que lo cierto es que sí que existen centros cívicos, y en algunos sitios existen bibliotecas, pero están enfocadas más bien como si no fueran del propio pueblo. Nosotros lo que queremos es lo contrario, que las personas del pueblo sepan que es un espacio que ellos pueden y deben utilizar. Creo que es una de las cosas importantes. Es verdad, en los pueblos hay muy poco servicio cultural y entonces las personas o se quedan en casa viendo la televisión o se van a los bares, en los que ahora poco se puede estar, pero es que además muchos de ellos están cerrando, con lo cual ya empieza a dejar de haber incluso ese lugar público de reunión.

Si conseguimos volver a abrir un lugar público de reunión y además que cuente con zonas en las que pueda estar la gente, donde se pueda leer, donde se pueda charlar, donde se pueda aprender… No estamos hablando de grandes espacios, pero sí que estamos hablando de un lugar que las personas vean como propio. Es un proyecto que vamos a presentar, reconocemos que es un proyecto ambicioso y esperamos que muchos ayuntamientos y diputaciones lo vean como esa forma de unir y de atraer personas.

El elemento cultural es esencial. Debemos proyectar lugares públicos de reunión, de lectura, de intercambio. Lugares multiencuentro abiertos a toda la población.

Es inevitable hablar de la COVID-19 y de cómo está afectando a las zonas rurales, a las zonas más despobladas. Suponemos que será un verdadero problema en una población envejecida y con poco acceso a servicios básicos, ¿cómo está afectando?

Hay mucha tristeza. Os lo resumo así. Hay una tristeza terrible porque claro las personas mayores… Sí es cierto que en los pueblos existe esa ayuda mútua que en las ciudades se ha perdido y en ese sentido hay mucha ganancia frente a una persona mayor que viva en una ciudad sola en un piso, pero lo cierto es que una de las cosas mas bonitas de los pueblos que es cuando las personas se reúnen juntas para charlar, que todo el mundo se preocupa, que existe ese apoyo mutuo, están dejando de hacerse, esas pequeñas reuniones no las ves porque la gente está en sus casas, tiene miedo, y el distanciamiento aumenta.

En los pueblos, además, tenemos el problema de la asistencia médica. Es cierto que los médicos y médicas rurales están atados al teléfono, pero también es cierto que se realizan las menores visitas posibles para evitar el contagio. Los médicos están trabajando mucho, pero las personas se sienten desatendidas. Y luego también hay que pensar en lo complicado que resulta trasladar a esas personas a los centros de especialidades y a los hospitales; se sigue haciendo, evidentemente, pero se retrasan muchas de esas visitas y en muchas ocasiones porque esa misma persona no quiere ir porque tiene miedo. El resultado es que hay enfermedades que no se están detectando, entonces de aquí a poco aumentarán las enfermedades graves por el retraso que está habiendo en detectarlas. Es un problema y hay mucha tristeza.

Pero finalicemos hablando de futuro, del futuro del mundo rural. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?

Nosotros no vemos el vaso ni medio lleno ni medio vacío, simplemente decimos que se puede hacer. El medio rural necesita personas y tenemos muchísimas que quieren irse a vivir al mundo rural y no las podemos dar una respuesta porque no hay medios para que puedan ir con garantías. Por lo tanto, las administraciones tienen que moverse. Nosotros como asociación estamos abiertos a que nos llame cualquier administración, cualquier ayuntamiento, pueblo, etc. Queremos trabajar y podemos aportar soluciones, pero la administración tiene que trabajar y querer aportar esas mismas soluciones junto a nosotros, porque no solo es la sociedad civil o la administración la que tiene que encontrar una solución, tiene que haber esa necesaria combinación.

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