Diciembre – 2020

Entrevista

“Los jóvenes volvemos a otra situación de crisis que realmente nos complica nuestro futuro”.

Lo primero, ¿cómo estás?, ¿cómo te encuentras en este confinamiento obligado?

Bien. Nada, paciencia. Y la verdad que con mucho trabajo y centrándonos en él para no estar pensando en las demasiadas horas que pasas en casa. Y lo triste que va a ser la situación económica que nos va a dejar esta situación.

Pasados los días, parece que se empieza a vislumbrar una fina luz al final de ese túnel que hasta hace muy poco era muy oscuro.

Sí, eso parece. Parece que últimamente tenemos mejores noticias. Que las cifras de contagiados y fallecidos van a menos, que hay ya provincias que han pasado a la fase 1 de la desescalada. Con lo cual, parece que iniciamos la salida de este confinamiento y de esta fase dura de esta crisis, que es sanitaria y que ya se ha convertido también en una crisis económica. Y ahora empezaremos a ver los efectos económicos que va a tener sobre muchas pymes, sobre muchos autónomos y, en general, sobre muchos trabajadores, que no hay que olvidarse de ellos aunque nosotros seamos una representación de la empresa, pero también va a ver mucho sufrimiento en ese lado.

Hay una situación de incertidumbre, de no saber qué hacer o qué decisiones tomar para muchos negocios… Hablo siempre mucho del tema de la incertidumbre porque yo creo que es lo que más desespera.

Nos enfrentamos a dos terribles capítulos. Por un lado, el sanitario; y, por otro, esa crisis económica que ya está aquí, y que va a ser dura con las pymes, con los autónomos y en especial con los jóvenes. Entiendo que vosotros valoráis ese capitulo de forma muy preocupante.

Sí, claro. Nosotros estamos muy preocupados por la situación que se viene ahora encima. Primero, hay una situación de incertidumbre, de no saber qué hacer o qué decisiones tomar para muchos negocios. Sin saber qué va a ocurrir en el corto y en el medio plazo les va a costar mucho tomar decisiones porque estamos hablando de la supervivencia de los negocios y, en definitiva, de las personas que viven de esos negocios. Entonces, esa incertidumbre genera mucha preocupación. Hablo mucho siempre del tema de la incertidumbre porque yo creo que es lo que más desespera, lo que más complejo hace que podamos centrarnos en cómo enfocar la nueva situación. Si yo no sé cuándo voy a poder reabrir mi negocio, ¿qué hago? Esa es la primera pregunta. Si no lo sé, ¿qué decisión voy a tomar?, ¿me endeudo, no me endeudo?

Y, claro, si esto va a durar tres meses más, a lo mejor no me compensa y tengo que cerrar, pero si va a durar una semana más, a lo mejor me interesa pedir un crédito ICO porque sé que voy a poder tirar para adelante. Necesitamos algo de certidumbre, dibujar un camino de futuro. Creo que también el Gobierno debe tratar de darnos esa certidumbre de futuro e indicarnos también cuál va a ser la ayuda real que vamos a tener y no solo hablo de los créditos. A mí los créditos me parecen una solución, pero no creo que sea la mejor porque al final lo que estamos haciendo es que en un momento de parón económico estamos endeudando a las empresas cuando no están generando, con lo cual…

Claro, sobre esa incertidumbre tienen mucho que ver las medidas planteadas por el Gobierno. Desde ese planteamiento general… ¿Cómo valoráis esas medidas?

En su conjunto me resulta difícil valorarlas. Creo que ha habido medidas buenas, malas y regulares. Sobre todo, sí hay una cosa que valoraría, y es que las medidas que pueden ser buenas, como por ejemplo que se abra liquidez para las empresas, luego debe ir acompañada de la ejecución. Si hay muchos empresarios pidiendo préstamos y un mes después no han recibido ese dinero en sus cuentas, al final la medida será muy buena, pero no sirve porque no se está ejecutando como debería. Va a llegar tarde por desgracia para mucha gente.

Pero sí diría que son insuficiente las medidas que se han tomado. Sí que faltan más medidas que garanticen un futuro a la pequeña empresa porque la realidad es que muchas de ellas van a salir muy endeudadas y veremos si van a poder volver a su actividad en un plazo corto. Entonces… ¿Cuál es el futuro?, ¿todo el futuro pasa por endeudarnos? Complicado. ¿Qué hacemos con los trabajadores? Es verdad que la solución de los ERTE cuando salieron, en el corto plazo, pues bueno parecía una solución razonable, pero ahora estamos viendo que esto no se va a solucionar con un ERTE. Si mañana volvemos a la actividad, la pequeña empresa, que está sufriendo los efectos de la crisis económica, tiene que volver a readmitir al cien por cien de los trabajadores durante un periodo de seis meses ingresando un tercio, complicado, ¿no? Si hay que mantenerlos durante seis meses, a lo mejor eso puede llevar a la quiebra a toda la empresa.

Hablas de medidas concretas. ¿Qué planteáis de forma urgente desde AJE Madrid? Inevitablemente se pone el acento en algo que también has mencionado: el problema de la liquidez. ¿Sobre esta palabra pivotarían en gran medida vuestras propuestas?

Efectivamente. Al final, la liquidez es la sangre de la empresa. Si no hay liquidez, la empresa no va a funcionar. Entonces, casi todo pivota sobre la liquidez. Yo creo que hay medidas que están muy claras, desde las muy básicas y muy reivindicadas, como las cuotas de la Seguridad Social, a otras algo más complejas, como todo tipo de aplazamientos o, incluso, condonaciones de deudas tributarias que se puedan estar generando ahora.

Así como paralizar un poco todo lo que son los períodos de pago. Si yo mañana tengo que hacer frente al alquiler de mi negocio o a mi proveedor y no tengo dinero, porque no estoy funcionando, ¿cómo lo hago? Esto se ha acumulado en el tiempo, ya llevamos dos meses en los que se acumula esta situación. Creo que en este capítulo el Gobierno tiene que actuar porque si no en el momento que estos acreedores empiecen a reclamar lo que es suyo, ¿qué va a hacer la empresa?, ¿cómo va a salir de esa situación?, ¿endeudándose?, ¿cerrando?, ¿endeudándose en el corto para cerrar en el medio plazo?

Los jóvenes que estamos entre los 30 y los 40 años venimos de vivir una crisis también bastante dura en los inicios de nuestra vida laboral. Mucha gente se endeudó y sigue pagándolo hoy en día.

Medidas excepcionales y concretas para una situación excepcional y concreta, como la que estamos viviendo.

Yo creo que hay que buscar medidas un poco distintas, porque esta situación es distinta a todo lo que hemos conocido hasta ahora. Normalmente, una crisis puede entrar fuerte, pero no así. Nunca ha habido un parón en seco de la economía tan fuerte como hasta ahora, al menos que yo conozca, quizás tras el crac del 29, pero ni siquiera. Un parón tan fuerte de toda la economía al mismo tiempo exige medidas creativas y valientes, y eso es lo que yo pido en estos momentos a los políticos y gobernantes, que sean creativos con las medidas, que sean valientes y que trabajen por que sobrevivamos la pequeña y la mediana empresa, y los jóvenes. Los jóvenes que estamos en la franja entre los 30 y los 40 años venimos de haber vivido además una crisis también bastante dura en los inicios de nuestra vida laboral. Mucha gente se endeudó y sigue pagándolo hoy en día. Y ahora volvemos a otra situación de crisis que realmente nos complica nuestro futuro. Así que, emanciparse o plantearse tener una familia se hace muy difícil porque no hemos salido de una y ya estamos en otra. No hemos sido capaces de conformar nuestro modelo de vida futuro. Lo que queremos.

Efectivamente, hay una buena parte de los jóvenes que habéis sufrido esas dos crisis en un corto espacio de tiempo. Que sois especialmente vulnerables porque estáis empezando, comenzando en vuestra andadura empresarial y profesional, y, por lo tanto, contáis con muy poco colchón para poder defenderse y resistir. ¿Qué os transmiten los jóvenes? ¿Detectáis esa especial preocupación?

En general, yo sí he notado que hay cierto optimismo. Supongo que forma parte de nuestra naturaleza, de la naturaleza del emprendedor. Ya sabemos lo complejo que es esto y si no fuéramos optimistas seguramente que no lo haríamos. Pero sí veo un poco ese optimismo.

Por otro lado, estamos un poco a la expectativa para ver qué ocurre en el momento en que se levante el confinamiento, especialmente en Madrid, donde seguimos en fase 0. Hasta que pasen los días, y empiecen a reabrir los negocios, y veamos cómo se empieza a reactivar la economía, yo creo que está todo el mundo expectante a ver qué ocurre. Bueno dentro de ese optimismo, sí es verdad que, analizando los datos, la situación no es buena y hay motivos para la preocupación.

Has mencionado el tema de los avales y no quiero dejar escapar ese tema. Desde la Fundación hicimos en su momento un comunicado pidiendo al Gobierno que explicara cuál ha sido el destino del dinero de los avales concedidos a través del ICO, porque la realidad es que no están llegando. Hay muchos pequeños empresarios que solicitaron esa ayuda y que todavía no han visto ese dinero. Entiendo que para vosotros también es una petición inminente porque para muchos de esos empresarios significa la única manera de sobrevivir.

Está claro, si el dinero no fluye, mal asunto. Eso, como te decía antes, es importantísimo. Esa línea era buena, porque metía liquidez, pero la ejecución no están siendo tan buena. Y llegados aquí, sí quiero hacer una reflexión. Cuando el presidente del Gobierno dice a Europa que tiene que haber una condonación de la deuda de los Estados, haciendo alusión a que esta crisis no tiene nada que ver con que si el Estado ha hecho bien o no las tareas económicas en el pasado, porque ha sido una crisis derivada de una pandemia. Yo traslado eso también a la empresa ¿Por qué la empresa sí tiene que endeudarse para salir de esta crisis si esta tampoco tiene nada que ver con cómo lo hemos hecho los empresarios? Seguirá siendo una crisis económica derivada de una crisis sanitaria. Habría que tratar de aplicar ese mismo criterio. Si a Europa le reclamamos una cosa, creo que habría que predicar también haciendo lo mismo con los emprendedores. Hacer eso no es ofrecerles avales sino inyectarles dinero, de una manera o de otra, pero inyectarles dinero.

Estamos a mediados de mayo. Hemos pasado dos meses de confinamiento, de una situación dura para muchos ciudadanos. ¿Cómo te imaginas los próximos meses? ¿Eres más pesimista que optimista? ¿Qué reflexión haces a corto plazo?

Quiero ser optimista. Aunque es verdad que en el corto sí va a haber gente que lo pase muy mal, sí espero una recuperación. Si realmente podemos asegurar de que no habrá un nuevo rebrote en breve, podemos tratar de funcionar poco a poco. Yo espero que en un espacio relativamente corto, por lo menos podamos garantizar la subsistencia de una parte muy importante de las empresas que se han visto afectadas. Pero hay que estar expectante porque esto es muy complicado. Aquí tenemos, por un lado, un problema médico y sanitario, y, por otro lado, la vertiente económica…

Sí creo que hace falta mucha comunicación con la empresa, y hace falta desde la política mucha empatía con la empresa. Tenemos los empresarios la sensación de que se nos ve como los malos cada vez que ocurre algo.

En todo caso, equilibrar esas dos circunstancias, esos dos problemas no deja de ser algo muy complejo para cualquier Gobierno del mundo y, en especial, para España, cuya economía tanto depende de las pequeñas y medianas empresas.

Estoy de acuerdo. A mí no me gustaría estar en la piel de ninguno de los políticos que están ahora mismo tanto en el Gobierno central, como en los autonómicos o incluso en los municipales. Creo que esta situación es muy compleja. Pero también hay una realidad, ellos han decidido estar ahí y entonces no les queda más remedio que gobernar y a ser posible que lo hagan bien, por favor, y hacerlo bien para mí es contar con la gente, hablar con la gente y con las empresas, en general.

Sí creo que hace falta mucha comunicación con la empresa, y hace falta desde la política mucha empatía con la empresa. Muchas veces tenemos la sensación los empresarios de que se nos ve como los malos cada vez que ocurre algo, como que queremos aprovecharnos para hacer cosas maléficas y yo creo que eso es un error. Presuponer que el empresario va a actuar de mala fe es un error. Habrá quien actúe de mala fe, pero eso pertenece a las personas y no a la profesión que tengamos cada uno. Y, desde luego, hay que sentarse con el empresario y hablar, escucharlo, empatizar con él y saber qué le está ocurriendo. Conocer las vivencias y las situaciones en las que está cada uno y tratar de dar una solución que sea efectiva para todo. O, como poco, los que salgan mal parados de esta situación, que puedan salir sin deudas porque entonces, de lo contrario, sí que será grave.

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