Mayo – 2021

Artículos de referencia

Columna de opinión

Pocas cosas habrá tan fundamentales para que una sociedad libre, una sociedad democrática, prospere, como el disponer de una excelente Educación, con mayúscula. Para los que piensen enseguida que en algunas sociedades no democráticas y de gestión social menos compleja, la educación funciona muy bien, como por ejemplo la china, debemos decir inmediatamente que no hay que confundir Educación con formación técnica y pautas de comportamiento (confucianas en ese caso). La Educación es mucho más, muchísimo más. Y por eso ha de enfocarse de manera omnicomprensiva, polivectorial, esférica. Vamos a reflexionar sucintamente sobre cuatro factores.

La Educación debe adoctrinar en valores democráticos, que resumiríamos en libertad y solidaridad absoluta entre ciudadanos

Pero antes, digamos que somos de los que NO creemos que la Educación, en democracia, NO deba adoctrinar. Antes al contrario, creemos que la Educación, y más en los cerebros más jóvenes, tiene que adoctrinar en valores democráticos, que resumiríamos en libertad (propia y la del ‘otro’, igualdad ontológica en derechos y obligaciones) y solidaridad absoluta entre ciudadanos. Tiene que educar a ciudadanos demócratas, en una palabra. Y estar muy vigilante en contrarrestar una inoculación de valores contrarios a la vida y convivencia democráticas.

La necesidad de formar ciudadanos

Veamos qué factores intervienen en conseguir esa Educación democráticamente potente. El aspecto más estudiado y generalizado es la educación reglada, la que se imparte en los centros públicos o privados oficiales, colegios, institutos, academias, facultades, formación profesional, escuelas de post grado o de negocios, etc… Este sector, llevado por profesionales, tiene prácticamente el monopolio de la formación técnica y operativa. Los resultados ahí son muy dispares en España. Por ejemplo, tenemos excelentísimos médicos, helenistas, ingenieros y nuestras escuelas de negocio tienen fama. Pero la de arena es que los informes PISA no dejan nada bien esa formación en otros niveles. Hay que mejorar. Pero ello no forma ciudadanos, sino profesionales. Sin embargo parte del sistema educativo, por lo menos el que trata a los niños y jóvenes de edad preuniversitaria, sí tiene responsabilidad en la formación en valores democráticos.

Puedo afirmar, por experiencia propia, que el patriotismo (nunca el nacionalismo) es un valor que se fomenta sin dudas en todos los países de la UE, las democracias, salvo… en España.

En la creación de ciudadanos libres que respetan los límites de su libertad (la libertad del otro), que tienen el bagaje cultural, moral y motivacional para desarrollar su criterio propio y que tienen el respeto a la solidaridad y al proyecto común de todos sus compatriotas por bandera. Por ejemplo, puedo afirmar, por experiencia propia, que el patriotismo (nunca el nacionalismo) es un valor que se fomenta sin dudas en todos los países de la UE, las democracias, salvo….en España, y mitigadamente en Bélgica. La responsabilidad de escuelas e institutos es inmensa. Nuestra opinión a la vista de la sociedad que tenemos, es que en España, eso va francamente mal. Y apuntamos modestamente tres motivos mucho más importantes que la supuesta carencia de medios: la multiplicidad de sistemas educativos, la desaparición de la Alta inspección y, sobre todo, los curricula dispares en humanidades, con algunos de ellos, aberrantes, directamente contrarios a los valores democráticos.

Familias y medios de comunicación

Un segundo motor de la Educación omnicomprensiva, es obvio, lo constituyen casi siempre, las familias. Este factor, curiosamente, tiene algo de pescadilla que se muerde la cola. Porque los ‘educadores’ familiares son también producto, en parte, de la educación reglada que recibieron y de los otros dos factores educativos que veremos. Para la transmisión de valores éticos y de visión interior y espiritual del mundo, creemos que las familias españolas en su inmensa mayoría funcionan perfectamente. Para la inculcación de valores culturales, políticos y ciudadanos, llevamos más de dos generaciones “víctimas” de la LOGSE, y ahí lo dejo.

Unos mass media preocupados, legítimamente, por ganar dinero y para ello crear y abusar de una demanda ávida de morbo, frivolidad o hedonismo exacerbado, no ayuda a crear ciudadanos libres y responsables.

Un tercer elemento educativo de gran importancia lo constituyen los medios de comunicación, y muy particularmente los audiovisuales. Este es un problema universal de difícil resolución, pero es evidente que unos mass media preocupados, legítimamente, por ganar dinero y para ello crear y abusar de una demanda ávida de morbo, frivolidad o hedonismo exacerbado, no ayuda a crear ciudadanos libres y responsables. Tal vez merezca la pena un estudio en profundidad del problema a nivel español y europeo con sectores docentes y comunicacionales implicados.

Finalmente, un poderoso instrumento, que pasa desapercibido para el gran objetivo social de la Educación excelente de ciudadanos, es la Justicia. Llega un momento en que las fronteras entre comportarse bien o mal como ciudadanos las marcan claramente las Leyes, y sobre todo su aplicación universal y estricta. La sensación del todo vale, de impunidad, de trato desigual ad hoc de la Justicia es un factor de confusión y de deseducación brutal para los ciudadanos que terminan descreídos ante los valores. Me permitirán que no comente el caso español, demasiado palmario.

Trabajo no nos va a faltar, a toda la sociedad, no sólo a los profesionales.

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Ha sido eurodiputado (2014-2019). Fundador y presidente de la plataforma ULIS (Unidos, Libres, Iguales y Solidarios). Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Transparencia y Opinión.