Agosto – 2020

Entrevista

Entrevista coronavirus

¿Habrá un antes y un después tras esta terrible crisis? ¿Todo volverá a ser igual?

Está crisis ya nos está cambiado a todos. Es difícil hacer pronósticos, pero, sin duda, tendremos que revisar algunas cosas como las formas de trabajo o de ocio, los valores esenciales… y algunas cambiarán para siempre. En estos tiempos tan complejos estamos aprendiendo mucho. Por ejemplo, hemos comprendido el valor de la solidaridad y de la ética, y que los asuntos realmente importantes son los relacionados con la salud, la vida y el bien común.

Es importante la profesionalidad y la gestión, y en este sentido nuestros profesionales de la sanidad van a salir muy reforzados de la crisis. También las y los empresarios que se han puesto al servicio de la sociedad; y otros muchos colectivos que están en primera línea. Nuestros políticos ahora tienen que gestionar, promover medidas adecuadas y rápidas.

En lo que respecta al mundo laboral, hemos dado un paso de gigante hacia la transformación digital porque la tecnología nos está salvando del aislamiento. Estamos aplicando el teletrabajo e impulsando el comercio electrónico en sectores en los que los españoles no confiábamos hasta el momento.

Sí, las cosas están cambiando mucho en todos los aspectos y tenemos que ser capaces de aprender de esta experiencia para salir mejores y más fuertes.

Las empresarias y los empresarios vivimos una situación angustiosa porque las medidas del Gobierno son insuficientes… Es necesario aliviar la presión fiscal y garantizar liquidez para poder pagar nóminas y proveedores.

Vamos a hechos concretos, el Gobierno ha venido aprobando diferentes ayudas económicas, muy centradas en pymes y autónomos. La pregunta es obligada, ¿qué le parecen las medidas puestas en marcha hasta la fecha?

Las empresarias y los empresarios vivimos una situación angustiosa porque las medidas del Gobierno son insuficientes y, además, no terminan de ponerse en práctica. Es necesario aliviar, en estos momentos excepcionales, la presión fiscal y garantizar la liquidez para poder pagar nóminas y proveedores.

Nuestro tejido industrial está formado básicamente por pymes, que están angustiadas porque tienen que seguir pagando sin generar ingresos. No contamos con los balones de oxígeno que tienen las grandes empresas y nos estamos asfixiando. Es urgente, no solo para los empresarios, para el país en su conjunto, actuar aquí.

Según los pronósticos de JP Morgan, la mayoría de las pequeñas empresas podría cerrar en 27 días y un 25% de ellas no sobrevivirá ni 13 días. Otra cuarta parte contaría con las reservas necesarias para aguantar 62 días, en el mejor de los casos.

También sabemos que las aseguradoras de crédito están revisando drásticamente a la baja los riesgos del comercio, lo que les deja sin margen de maniobra.

Y, en concreto, ¿qué opinión tiene acerca de la moratoria de las cuotas a la Seguridad Social fijada por el Ejecutivo, así como que no se haya aplazado el pago de impuestos a las empresas con más dificultades?

La considero una medida insuficiente. Según nuestro ordenamiento jurídico los autónomos y empresas ya podían solicitar el aplazamiento o fraccionamiento de sus deudas con la Agencia Tributaria, aplicando en todo caso el tipo de interés de demora y excluyendo las cuotas inaplazables. Creo que esto es una trampa porque vamos a poder pedir dinero, pero lo vamos a tener que destinar a pagar impuestos. Unos impuestos que no tienen sentido si no hay ingresos y beneficios.

El Estado debe garantizar las condiciones necesarias para que las empresas puedan subsistir, facilitando vías de financiación a través de los bancos y aligerando la burocracia…

Efectivamente, habéis reclamado en más de una ocasión desde FEDEPE la necesidad de inyectar más liquidez para proteger a las empresas y garantizar el empleo… Entiendo que es una medida fundamental.

En FEDEPE nos sumamos a lo que están diciendo otras organizaciones empresariales y de autónomos. La liquidez es la sangre del sistema y si esa financiación no se pone en práctica el sistema se colapsa. Lógicamente, el Gobierno está vigilando que no haya abusos y que algunos aprovechen sin escrúpulos la coyuntura, pero tiene que ser más consciente de la importancia de las empresas, tanto a nivel económico como social.

El Estado debe garantizar las condiciones necesarias para que las empresas puedan subsistir, facilitando vías de financiación a través de los bancos y aligerando la burocracia para diferir el pago de impuestos, de forma que la máquina productiva se recupere y vuelva a generar empleo, riqueza para el sistema y bienestar para los ciudadanos.

¿Y qué otras medidas concretas e inmediatas reclaman con mayor fuerza las mujeres directivas y empresarias?

En esto no se diferencian hombres y mujeres. Estamos todos en el mismo barco. A la hora de salvarse, como ha dicho algún líder empresarial, en el barco que se hunde no hay géneros. Lo que sí nos gustaría destacar desde FEDEPE es que las mujeres somos mayoría en todos los servicios sanitarios, asistenciales, de limpieza o en supermercados, que en estos momentos están en primera línea.

Además, seguimos siendo las principales cuidadoras de los familiares en los hogares. Estamos también muy preocupadas por la situación que están viviendo las mujeres víctimas de la violencia de género que tienen que estar confinadas con sus agresores. Por eso es necesario aplicar también en esta crisis la perspectiva de género y, desde luego, reconocer el papel de la mujer como pilar de nuestra sociedad.

Se nos plantea una situación muy complicada, de recesión, de la que saldremos mejor o peor en función de la duración del confinamiento y de las medidas que se apliquen. Por eso, es importante que sean ambiciosas y rápidas.

¿Tenéis un cálculo aproximado sobre sectores y pérdidas económicas que acarreará la crisis del coronavirus?

Manejamos únicamente los datos oficiales, que son de los que disponemos en estos momentos. La cifra de 900.000 empleos destruidos en 14 días habla por sí misma. Algunas organizaciones calculan que se han presentado 450.000 ERTEs que cubren a cerca de tres millones de trabajadores y que si la crisis sanitaria se alarga muchos empresarios no podrán cumplir su voluntad de mantener la totalidad de sus empleados. Además, nuestro PIB podría caer entre un 5% y un 9%, en el peor de los escenarios, y la tasa de paro podría escalar hasta el 18%.

Se nos plantea una situación muy complicada, de recesión, de la que saldremos mejor o peor en función de la duración del confinamiento y de las medidas que se apliquen para relanzar nuestra economía. Por eso, es importante que sean ambiciosas y rápidas.

Si lo consideras, y siendo conscientes de esa situación tan extrema, pon nota al Gobierno de Pedro Sánchez y a los ciudadanos españoles.

No es el momento de juzgar o calificar la actuación del Gobierno. Cuando termine todo esto, que esperamos sea más pronto que tarde, deberemos analizar lo ocurrido y cómo se ha gestionado la crisis, sacar conclusiones, y si procede, pedir responsabilidades.

Lo que parece razonable es lamentar las diferencias que se han podido ver entre algunos de nuestros ministros a la hora de aplicar las medidas, así como la falta de equipamiento para nuestros sanitarios y las dificultades para encontrarlo en mercados internacionales.

Y también podemos ensalzar la respuesta de la ciudadanía española, sin duda, entre lo mejor que nos está dejando esta pandemia. Somos unos ciudadanos unidos, solidarios y responsables, cumpliendo mayoritariamente con el confinamiento.

Médicos y enfermeros están arriesgando sus vidas, sufriendo el contagio y volviendo al trabajo cuando se reponen; hay voluntarios y vecinos ayudando a los ancianos; tenemos unas Fuerzas de Seguridad del Estado entregadas a los ciudadanos…en fin, una conducta que podemos calificar ya de heroica.

También sabemos que los estudiantes están asistiendo a clase por medios telemáticos y que en ese sentido la gente demuestra ser muy responsable. Hay muchísimas personas y colectivos que nos están dando lecciones de vida, me siento muy orgullosa de ser española.

Las mujeres siempre aportamos trabajo, responsabilidad, creatividad, templanza, espíritu de equipo, sacrificio y colaboración. No nos desesperamos y buscamos soluciones. A mí, como empresaria, lo que más me preocupa ahora es que mis empleados estén bien.

En estos momentos de profundo desasosiego e intranquilidad, ¿qué crees que podéis aportar, social y profesionalmente, las mujeres ejecutivas y las empresarias?

Las mujeres siempre aportamos trabajo, responsabilidad, creatividad, templanza, espíritu de equipo, sacrificio y colaboración. No nos desesperamos y buscamos soluciones. A mí, como empresaria, lo que más me preocupa ahora es que mis empleados estén bien y seguir trabajando con ellos para prepararnos para el día después. Las mujeres siempre hemos defendido la necesidad de aplicar formas de trabajo más flexibles, como el teletrabajo, que nos permiten encajar vida profesional y personal.

Creo también que nos sabemos organizar y que somos capaces de adaptarnos a las nuevas condiciones que nos plantea esta situación tan extrema.

¿Las circunstancias nos llevan hacia un mundo en el que predominará la acción de la sociedad civil? ¿Debemos revisar nuestro sistema económico y social?

En los países más avanzados la sociedad civil es la que articula el poder político. En España, estamos aprendiendo en los últimos años especialmente, que necesitamos líderes que, además de buenas ideas para conseguir la prosperidad de nuestro país y de sus ciudadanos, sean capaces de articular las medidas necesarias para ello y ponerlas en práctica. Líderes que escuchen a los ciudadanos, y que sean personas de Estado, capaces de ver más allá de intereses partidistas.

Nuestros políticos no son más que instrumentos de una sociedad que quiere prosperar, basándose en un modelo democrático, inclusivo, solidario, en el que al mismo tiempo se apoye y facilite la iniciativa empresarial porque genera riqueza y bienestar para el país.

En este contexto, el papel de la sociedad civil es muy importante. Por eso tiene que despertar, y dejar de ser esa “mayoría silenciosa”. La sociedad civil debe tener voz y un papel activo, generando ideas y propuestas que sirvan para diseñar medidas satisfactorias para todos.

Necesitamos líderes que escuchen a los ciudadanos, y que sean personas de Estado, capaces de ver más allá de intereses partidistas.

Volvamos al principio. El reto ahora es reinventarse y seguir construyendo el mañana, ¿qué crees que nos deparará el futuro?

El futuro siempre es prometedor porque ofrece oportunidades.

Soy optimista por naturaleza y siempre veo el vaso medio lleno. Creo que estamos madurando mucho, como individuos y como sociedad.

Estamos aprendiendo a ser responsables individualmente, que la familia es esencial y que es muy importante ser solidario y ayudar a quienes más lo necesitan. Esta crisis nos está dando, además, la oportunidad de comprobar cómo se puede ahorrar en recursos, nos está enseñando a ser austeros, a organizarnos, a ser más racionales y previsores.

También estamos viendo cómo a nuestro alrededor, sin tanta actividad humana, el entorno natural se recupera: ha bajado la contaminación del aire y descendido el nivel de ruido. Estamos mejorando nuestras costumbres. Leemos más. Sinceramente, creo que estamos aprendiendo a ser mejores personas, ciudadanos y profesionales, a un alto precio, eso sí.

Hemos perdido y seguimos perdiendo muchas vidas en esta lucha y eso es irremplazable, nos dejará marcados para siempre. El futuro tiene que ser mejor por ellos, por todos los que han perdido su vida, y por quienes aún seguimos aquí. Saldremos adelante juntos, con esfuerzo, confianza y solidaridad.